8000vueltas: presentación 2017; acción sobre la pista

Son muchas fotos las que he querido compartir esta vez, por eso he dividido en dos partes la galería, la primera en la entrada de la crónica general con los coches fuera de la pista y en esta segunda con las máquinas sobre el técnico trazado madrileño.

A fondo

Y es que no entiendo qué sentido tiene comprarse un coche con unas prestaciones dignos de competir en carreras y campeonatos y dejarlos para exposición o para guardar en un garaje, pero hay algunos que deciden hacer con ellos lo que estos vehículos tienen inscritos en su ADN: estar en un circuito.

En él, si es como el del Jarama, los selectos participantes de la primera cita de 8000vueltas para este 2017 deben compensar la euforia que supone meterse a una pista tan exigente como la del casi cincuentón circuito con la dificultad que entraña hacer la trazada ideal y, sobre todo, ejecutarla como tal.

Y es que se nota cuáles de estos coches han nacido para desenvolverse en circuito y cuáles no se les da tan bien, por ejemplo, el Porsche 991 GT3 RS que ilustra este párrafo es el que mejor lo hace: ha nacido para esto, se mete, acelera, frena, recupera, una y otra vez sin esfuerzo y siempre con un sublime agarre sobre el asfalto.

Otro del que estaría orgulloso su creador es del Exige S, es espectacular verlo serpentear por las curvas más puñeteras, evidentemente y aunque con un peso contenido al máximo, el potencial de su motor lo deja por debajo de otros deportivos más poderosos y rápidos pero, por sensaciones, seguro que más emocionantes que italianas berlinetas 599 que, si bien aceleran una barbaridad no se les ve demasiado ágiles en según qué zonas.


 

Luego están los “híbridos”, los KTM, esas raras criaturas que parecen proceder de algún remoto lugar fuera de La Tierra pero que sobre el asfalto son unas verdaderas máquinas de dar espectáculo, como los tradicionales “traseras” germanos, cuyos M no saben ir si no es rápido y siempre bramando.

Otra vez Nissan, otra vez los GT-R

De nuevo los GT-R de Nissan, con el Nismo como máxima bestia. Cada uno de su padre y de su madre en esta cita pero todos sonaban diferente, soplando sus poderosos motores V6 con los turbos a pleno funcionamiento, no había dos que hicieran lo mismo que el que venía detrás o el que ya había pasado, se nota y mucho cuál de ellos es pilotado o conducido y más si es un “simple” GT-R, un “Track edition” o, como decía, el brutérrimo(*) Nismo, sacado de un circuito y domado para poder llevar matrículas.

Una vez más, y dejándome muchos coches sin citar, voluntaria o involuntariamente, para no ansiar más a los que quieren imágenes, os dejo con lo que vi a través de mi cámara.

(*) Efectivamente, brutérrimo no viene recogido en el diccionario RAE, pero el Nismo GT-R es tan bruto que no existe adjetivo que pueda definir los salvaje que es.

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