M601 – Sierra de Guadarrama

A veces es compatible disfrutar de una salida o ruta por carreteras por las que tanto me gustan con un viaje familiar y ésta va a ser una de esas pocas ocasiones.

Y con nuestro destino personal puesto en la periferia de Segovia, la opción de viajar desde Madrid hasta este enclave me permitía elegir entre autopista (de peaje) o carretera de montaña y atravesar el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, habiendo casi la misma distancia en ambas rutas pero una diferencia de 30 minutos total de más por la secundaria, pero el enclave exigía dedicar más tiempo a esta zona entre Madrid y Castilla-León.

Como lo que realmente merece la pena de esta ruta es el trayecto más serrano que pasa por varios enclaves turísticos destacado, situaré su inicio en la salida 39 de la A6, justo en Collado-Villalba, desde ahí durante unos 10 km la carretera M-601 no tiene nada que contar salvo que la elección de este tramo en horas punta puede desesperar puesto que los atascos por las glorietas son eternos.

Pasado Collado Mediano nos acercamos al pueblo de Navacerrada que hará de punto de inicio virtual de la descripción de este artículo.

En marcha

Una vez dejamos el pueblo, se enfila una subida constante y entretenida hasta la Estación Biológica El Ventorrillo que cuenta con una enorme curva de derechas para dar paso a la secuencia de curvas cómodas y entretenidas con rectas cortas que te llevan a la Fuente de los Geólogos, que nos indica que nos acercamos hasta la zona hotelera del Puerto de Navacerrada, zona turística y de ocio y deporte que merece la pena contemplar y, si se puede y quiere, parar para analizar su estampa de estación de esquí donde incluso los edificios abandonados como las del imponente Club Alpino son dignos de recibir nuestra atención.

Pero lo que realmente te hará sentir vivo empieza pocos kilómetros después ya en la parte castellana de esta carretera, la CL-601.

Las 7 revueltas

O las siete horquillonas. Porque, para los amantes de los rallyes, eso son horquillas, horquillas de las que imaginar que te cortan la carretera solo para ti y se hace un vacío legal donde tienes permiso para trazar estas curvas metiendo el morro de tu coche mientras la zaga la deslizas usando el freno de mano, una y otra vez, una y otra vez… así hasta en siete ocasiones. Pero no, no fue así la situación.

Además, con un tráfico de varios coches por delante, el ritmo del primero marca y, siempre es preferible dejar más que el margen de seguridad estándar para tener “aire” y trazar más al gusto las lemniscatas.

Ojo que en subida tiene su gracia también pero entonces cambia la trazada e, incluso, dependiendo del vehículo que se lleve, se puede preparar la entrada a la curva mientras se va reduciendo las velocidades hasta insertar primera (repito, depende del coche usado que permita o no engranarla) sintiendo que la misma carretera cambia su comportamiento y parece otra, donde ahora, la tracción total se agradece y el control de estabilidad ayuda a no desperdiciar energía.

Pero en bajada es una delicia dejarse llevar por la rapidez de su sucesión y por la exigencia de su trazada, calculando constantemente la solución de la ecuación de la suma del giro del volante, uso de los pies y palancas y promediando entre la excitación, la contención, la precaución y el disfrute de estar en un tramo tan divertido de carretera.

Y, aunque las horquillas han quedado atrás, hasta llegar a San Ildefonso, la carretera es una maravilla, es un compendio de rasantes, curvas, rectas y paisajes de montaña donde merece la pena parar y acceder al Parque Nacional desde el área conocida como La Boca del Asno, desde donde, a pie, se puede disfrutar de esta zona protegida.

Retomando el asfalto de la 601, es aconsejable reponer fuerzas o tomar algo en cualquiera de los bares, restaurantes u hostales del curiosísimo escenario de Pradera de Navalhorno con sus casa de madera de colores rojizos.

A poco más de 4 km llegamos a San Ildefonso, destino final de la ruta, donde, si es uno de esos sábados o miércoles del año en el que las fuentes del Palacio de La Granja se accionan, podrás disfrutar de un bonito espectáculo acuático, guinda de un trayecto que, dependiendo de las paradas, podrá llevar alrededor de tres cuartos de hora a pasar el día entero disfrutando de diversos puntos de interés de la zona “común” de la carretera 601 madrileña o castellana.

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