Alfa Romeo Giulia: test en el Circuito del Jarama

  1. Dos vueltas al Circuito del Jarama pueden ser mucho o poco según para qué.

Toma de contacto

Por eso, que te invite Alfa Romeo a probar su nuevo Giulia en el trazado madrileño pero solo por dos vueltas te deja realmente con la miel en los labios sobre todo cuando esa miel es puro oro líquido.

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Me explico: en una nueva edición de las Alfa Romeo Experience, me convocan el lunes 20 de junio a probar de 15 a 16 horas una unidad del nuevo buque insignia de la marca, toda una apuesta por entrar en feroz lucha de las berlinas familiares que ofrecen algo más que “radio con bluetooth, aire acondicionado y llantas de aleación por solo…” ya que no es ese el objetivo de la prueba.

Desde el momento que empieza la charla inicial, que no venta de moto, por parte de la empresa que lleva a cabo estos eventos, nos comentan las novedades, innovaciones y características técnicas de los modelos que vamos a probar, y nos centran la atención en los siguiente “están aquí para disfrutar del nuevo Giulia”, es decir, que si lo quieres comprar, estupendo pero que sepas que si no lo haces siempre podrás decir “yo conduje un Giulia” y presumir de ello, porque es algo digno de hacerlo.

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A pista

Una vez repartidos en los coches, todo la versión de 2,2 litros y 180 CV con tracción trasera, sabiendo cómo funcionan estas pruebas, me adelanto y me pongo en la puerta del conductor del primero de los Giulia, uno blanco perlado, aparcados en el carril de boxes junto a la torre del circuito.

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Entro y las primeras sensaciones ya son muy buenas: los acabados y la calidad del habitáculo es muy atractiva y, mejor aún, la posición del conductor es excelente: tras ajustar altura, distancia y el propio volante es tan cómoda como segura ya que se ajusta a mi cuerpo y me transmite aplomo. Incluso es relativamente baja para ser un coche como es.

Salir al Jarama por el carril de bóxes siempre emociona pero más si sabes que tienes la pista libre, por eso ataco la primera curva como siempre y el coche entra a la perfección, enfilo Varzi y el coche se mueve como un deportivo pero es en el Super 7 donde el coche va adonde yo le dirijo y sale con un empuje muy pero que muy progresivo hacia la rampa Pegaso con una alegría y respuesta sorprendente para una berlina de gasóil.

Más curvas y primera derechas exigente, Portago, exterior-vértice y salir a la perfección para ya poner en el punto de mira Bugatti. El  coche es muy distinto a lo que he usado para hacer el Jarama anteriormente y freno en apoyo (sí, error, ya ¿y?) pero en vez de jugármela me deja rectificar, corregir y hacer Pegio con dignidad, otra vez hacia arriba y el motor estira hasta las (aquí llega el gatillazo) 4500 vueltas pero repito, con una dignidad impropia de una berlina de gasóil. Ojo que llegamos a la doble de derechas de Monza y esto es mejor de lo imaginado: el coche sigue no solo va adonde le dices sino que lo hace con una precisión y una elegancia que me deja fascinado además la tracción posterior es una delicia porque empuja como tú quieres y al hacerlo linealmente, aunque el par debe estar en las 2500, no se nota una patada en un determinado rango sino que lo hace desde que empiezas en la parte más baja del cuentarrevoluciones hasta que entra en la roja (gatillazo) de las 4500.

Aún así, ignorando lo que en otros coches es una obligación, en este hay que centrarse en lo que el Giulia transmite y lo es todo porque el chasis es una maravilla, transmite TODO lo que bajo él ocurre, es capaz de hacer sentir en el cuerpo lo que calcan las ruedas en el asfalto. La información que te da es tal que parece que tenga un puerto USB conectado a algún orificio de tu cuerpo y los datos se transmitan entre sus “sensores” y tu cerebro sincronizándose a la perfección: IMPRESIONANTE.

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Segunda y última vuelta vamos a trazar cambiando el chip a “modo Giulia (nos estamos conociendo)” y aún es mejor que la primera vuelta, sabiendo dónde fallé antes ahora puedo anticipar la siguiente curva cuando trazo la actual y moverme en la pista deslizándome con tanta emoción que es imposible no esbozar una sonrisa, repito: con una berlina de gasóil en el Jarama.

El Giulia tiene una chasis que es una maravilla, una dirección acorde con el mismo y un motor de gasóleo que rinde tan bien que parece mentira que este coche lo vayan a vender a familias que busquen solo comodidad y confort, por favor: que los compradores de este coche sean de los que evitan las autopistas y buscan las carreteras secundarias, que disfrutan de las carreteras de montañas en vez de los túneles que las atraviesan, que sepan combinar deportividad con coherencia y que cuando se sienten en el asiento del conductor dejen que el Giulia les emocione como a mí me ha demostrado que puede hacer con tan solo dos vueltas al Circuito del Jarama (algo menos de 8 km de pura diversión y adicción).

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Lo mejor estará por venir

Si Alfa Romeo me leyera, le pediría una preba de la versión de 200 CV gasolina, si con un motor que a 4500 no puede más, con uno que estirase hasta las ¿cuántas vueltas? y, sobre todo, que funcionara como un corazón que se alimenta de un carburante de 95 octanos, este coche debe entrar en las listas de más deseados, debería ser una berlina de culto, esa que un papi quemado como yo busca ya que pudiera satisfacer las exigencias de seguridad, comodidad y habitabilidad dignas de un petrolhead que disfruta yéndose a trazar curvas de montaña con su sillita de bebé en los asientos traseros y con una foto imaginaria del “papá no corras” en el salpicadero que pusiera cordura a los momentos de euforia al volante.

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En conclusión, este Giulia me ha ganado, me gustaría ver qué tienen en mente otros fabricantes venidos como premium para refrendar este sopapo al segmento de las berlinas familiares que, supuestamente, ofrecen tanta calidad desde sus interiores como en los vanos porque Alfa Romeo ha vuelto para “robar” clientes y pelearse por ser el mejor de la clase.

2 comentarios sobre “Alfa Romeo Giulia: test en el Circuito del Jarama

  1. Coincido contigo, absolutamente en todo, yo giré con él, en el Circuito de Monteblanco, en Huelva, bueno probé o reprobé más modelos, pero la sensación de la Giulia, es única. El comportamiento deportivo, pero dócil, te deja, como bien indicas, entrar y salir, por donde le indiques, sin necesidad de “aspavientos”. Una verdadera maravilla, que ha llegado, para hacerse notar a base de, sensaciones, que no te dejarán dormir, en las próximas noches, imaginando como sería seguir conduciendo ésa “macchina italiana” por las carreteras, que bien conoces y que quieres disfrutar de ellas.

    1. Gracias por tu comentario Josema.
      La verdad que este nuevo Alfa me ha dejado tan impresionado que no me lo quito de la cabeza.
      Ojalá pudieramos ponernos al volante del “trébol”.
      Espero seguir leyéndote 😉

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