M531 Robledo de Chavela – Colmenar de Arroyo.

Si bien no llega a la decena de kilómetros los que nos atañen en esta carretera de Madrid  M531, la opción de hacerla en ambos sentidos ha de ser la que de verdad nos haga sacarle el jugo ya que en la ida y en la vuelta, este segmento al que se accede desde la M-512 o bien desde la M-510 (ambas desembocan en la M-501) cambia bastante por la inclinación de sus cuestas según se circule en esta pequeña carretera llena de trepidante acción.

Y es que ya desde su comienzo desde la M-512 no es para nada despreciable porque lo sinuoso del trazado invita a jugar con el volante, el cambio y el pedalier, una vez pasamos las instalaciones de NASA-INTA (recomendable visita cultural, todo sea dicho de paso) pero lo realmente divertido viene a poco más de 1500 de la última antena visible por el retrovisor ya que unas largas rectas dan paso a una vertiginosa zona de eses enlazadas desde el pk.3 al 5 que pasan de tal forma que, aún siempre a velocidades por debajo de la máxima, parecen quedar tras de nosotros sin que nos demos cuenta que hemos trazado otras dos más y solo el ruido de la rodadura sobre un rotísimo asfalto que a veces es testimonial, sobre todo en su zona más próxima a la cuneta, invita a ir lo más próximo al centro.

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Las curvas concadenadas de la mitad del tramo dan paso a otras no tan consecutivas pero igualmente exigentes ya que, algunas ciegas y otras más cerradas, obligan a medir mucho la relación entre la frenada previa, el giro del volante y el aporte de gasolina y la marcha que vaya engranada.

Tanto si se va como si se viene, es decir, para dar la vuelta, hay varias fincas o caminos que permiten apartarnos a un lado de la M-531 con seguridad, observar que la calzada está libre y volver sobre nuestros pasos pero en sentido contrario al que acabamos de hacer siempre con la premisa de poder encontrarnos con algún ciclista o grupo de ellos que suelen ser habituales en esta carretera o bien lugareños caminando bajo el sol y disfrutando de este enclave situado en la Sierra de Guadarrama. La riqueza del paraje le da a esta zona un plus ya que si bien se puede aparcar en alguna zona llana que flanquea la calzada, merece la pena detenerse, bajarse del coche o bajar la ventanilla y disfrutar de un aire limpio difícilmente localizable kilómetros al interior de la Comunidad de Madrid.

La posibilidad de enlazar la citada al inicio del texto M-512 y poner rumbo al pueblo mismo de Robledo de Chavela también le da mayor emoción a la ruta que pasa de ocupar poco más de 15 minutos de ida y vuelta entre, digamos, NASA-INTA a Colmenar en casi una hora de ida y vuelta.

Y para quienes dispongan de más tiempo aún, desde la propia M-512 pueden poner rumbo al Puerto de Arrebatacapas tomando el desvío a Cebreros o bien llegar al mítico de la Cruz Verde de Madrid y contemplar como un rey las vistas del Monasterio de El Escorial con la capital del reino de fondo. Pero éstas son otras rutas de las que ya trataremos más adelante.

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