GU-212 Renera

Coger un mapa, por ejemplo, los de Google, y dejarse llevar por la simple búsqueda de nuevos tramos de carreteras por donde conducir por el mero hecho de disfrutar de ello, te lleva a encontrar localidades “perdidas” en mitad de la geografía que suelen enclavarse en lugares solo accesibles por carreteras convencionales solitarias, como es el caso para llegar a Renera.

La ruta

La presente es una ruta de casi 24 km para realizar por lo que por otra vía hubieran supuesto menos de 4 que incluye una guinda de tramo de tierra que luego aclararé y que se inicia tomando la carretera CM-2028 dirección Aranzueque y acaba en una glorieta que da acceso a la N-320.

Como decía, si bien el primer tramo va desde la salida 253 de la N-320 y tiene poco que contar salvo que se pueden disfrutar de unos espléndidos campos de girasoles que bañados en el sol del ocaso de una tarde de verano da muchísimo juego para hacer fotografías de los mismos. Lo interesante llega nada más coger el desvío hacia (o Aranzuque o) Renera por lo que parece un camino asfaltado a una nave o una calle residencial en una intersección con un cambio de sentido un tanto peligroso por los rasantes a izquierda y derecha.

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La GU-212 es una calzada sin distinción de carriles donde dos turismos pueden circular cómodamente cada uno en su sentido siempre y cuando se tenga precaución sobre todo en las zonas reviradas, con una asfalto relativamente bien conservado en general aunque con algún desconchón que hace que se pueda encontrar algo de grava suelta e incluso alguna roca desprendida de las paredes próximas.

Lo mejor de esta carretera es que tiene dos partes diferenciadas: la subida y la bajada siempre serpenteantes.

El comienzo es nada progresivo, según hacemos (hablo en plural refiriéndome a los dos integrantes del equipo: mi coche y quien escribe) los primeros metros con una ligera recta con pendiente lleva una de izquierdas larga que engancha ya unas rápidas enlazadas con horquilla también a izquierdas que te anticipa la repetición de esta configuración prácticamente hasta llegar a la localidad de Renera.

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Es cierto que no me esperaba ni que el paisaje fuera tan verde (infinidad de árboles y arbustos, disculpadme pero poco recuerdo de mis clases de botánica del instituto) y que la vista fuera tan espectacular ya que, como si de un balcón a la llanura, esta GU-212 tiene unos cuantos espacios contiguos a su asfalto donde poder detener el coche con seguridad y observar desde la altura.

Retomar la marcha con una primera impresión tan buena motiva y más intuyendo que la circulación por esta vía es nula o escasa (tanto que al llegar al destino solo me crucé con otro vehículo y un esquiador de fondo, sí, como lees, un hombre que en patines y con bastones de travesía estaba entrenando) y por lo tanto, siempre con la pesquisa de disfrutar con cabeza del tándem vehículo-carretera y ayudados del navegador a modo de copiloto, circular por esos cerca de 8 km de forma tranquila.

Más o menos a mitad del tramo llega un pequeño respiro en llano y pronto el descenso, frenético si se tratara de un tramo de rally ¿o es que lo ha sido? y por lo que me encontré intuyo que así fue. Buena señal para mí encontrar uno sin saber que ya había sido clasificado como tal.

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Como digo la bajada es rápida, exigente y con algo menos de visibilidad que la subida pero, repito, circulando respetando los límites legales y de la coherencia lo único que puede pasar es que disfrutes como si de aquellas montañas rusas de feria para niños de corta edad se tratase.

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Llegar a tu destino siempre es una pequeña victoria más cuando te adentras a circular por carreteras no solo desconocidas sino que sabes que poco transitadas por lo que llegar a la piedra que avisa de que eres bienvenido al pueblo de Renera es una satisfacción más cuando he disfrutado tanto de su trayecto por lo que, tal cual entro, contemplo con sorpresa una pintoresca secuencia de casas coloreadas del margen izquierdo y recorriendo por completo la calle que atraviesa el pueblo, sin dejar de saludar a los lugareños que me miran con cierta sorpresa, salgo del mismo sumando uno al nombre de la vía: ahora estoy en la GU-213.

Si bien este siguiente tramo cuenta con poquitas zonas de las que llamo divertidas es igualmente vistoso y merece la pena contemplar el paisaje más que analizar el trazado de la carretera hasta encontrar el desvío hasta una arteria más importante que es la CM-2006 que hará de medio para salir por la GU-208 hacia Fuentelviejo.

Opcional y ampliable.

Me sorprendió que un pueblo como Fuentelviejo tuviera algo tan bello y agradable de ver como la plaza y el propio ayuntamiento que ahí se encuentra pero, dado el tamaño de ello, no se tarda más que lo que tardé en dar la vuelta a la misma para coger la Calle la Virgen (seguro que allí se conoce como la del cementerio porque es la construcción más reconocible para dar con este camino de tierra que me llevará al final de esta ruta).

El motivo de nombrar este párrafo como “Opcional y ampliable” es sencillo, es opcional salir de la CM-2006 hacia la 208 Fuentelviejo ya que la propia 2006 desde este pueblo invita a terminar la ruta por otro tramo de curvas o bien, y si el vehículo que se usa es el adecuado o permite circular por caminos de tierra, un todoterreno por ejemplo como el mío, un cuatro por cuatro, mi Subaru WRX STI.

Pues como decía, tomando el último camino que recorrieron los que allí reposan, desde el cementerio se llega a las parcelas agrícolas usando un suelo que presenta bastantes piedras con un diámetro significativo lo que lo hace resbaladizo sobre todo ya que de los casi 2 km que hay que recorrer el 80 % es en bajada y en algunos momentos con una pendiente considerable por lo que invita a no pasar de segunda y con el control de estabilidad encendido pero ojo, con unas cuantas curvas de las que merece la pena deleitarse. Todo un nuevo reto superado para desembocar en la glorieta que tiene acceso más rápido a la N-320 dirección Cuenca.

Es ahora el momento de explicar el porqué está ruta es ampliable. Los casi 24 km de ruta descritos me llevaron poco más de 35 minutos (conociendo el terreno y sin parar a hacer fotos está claro que mínimo 10 se pueden reducir) y si hubiera dispuesto de algo más de tiempo, por ejemplo otra media hora más, que poder dedicar a conducir por placer habría tomado la salida hacia Tendilla por la antigua 320, la ahora N-320a, para volver a la más reciente y salir en el punto kilométrico 239 de nuevo la 320a haber puesto rumbo hacia otra de mis zonas recomendadas que es el tramo de Alhóndiga hasta Auñón e incluso, si se dispone de una mañana entera, desde Auñón a la carretera hacia Alocén, de la que ya os hablé anteriormente.

Otra opción recomendable podría ser si se empieza desde Madrid saliendo por la A2 desde el p.k. 28 hacia Los Santos de la Humosa con dirección a Aranzueque y poner rumbo a Renera y Fuentelviejo.

Pero para variantes y opciones que cada cual elija y disfrute tanto como yo con la ruta que hice.

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