Alpine A110, un galán francés enfundado en traje de alta costura

Alpine A110, un galán francés enfundado en traje de alta costura

30 marzo, 2019 Desactivado Por Divex Motor


No puedo negar que, uno de los mayores atractivos que me supuso poder hacer la prueba del Alpine A110 fue poder estar a los mandos de un coches tan especial, tanto visto desde fuera como desde dentro, porque este coche es, cuanto menos un deportivo exótico.

El Alpine A110 es la versión actualizada del clásico del que toma el nombre y replica el concepto de atlético galán francés.

Pero, este coche no sigue ninguna tradición. Entre su antecesor y él, la industria de la automoción ha cambiado tanto que es incompatible comparar ambos salvo en su capacidad para fascinar a quien se tope con uno de ellos.

Un traje al que ajustarse a sus medidas

La dificultad para acceder a su puesto de conducción no es tan extrema como me demostró, por ejemplo, el Opel Speedster de la prueba que también tienes en Divex Motor pero, desde luego, una persona con una envergadura por encima de una talla media o con una condición física poco menos que flexible puede acabar haciendo un acto de contorsionismo para sentarse en la posición de conducción.

Alpine A110

Una vez sentado, llega el primer problema: la regulación de la posición de conducción. El elegante asiento baquet, con elegantes costuras entramadas como cuadros, está anclado al suelo mediante unas guías metálicas, guiño muy racing, por cierto, que solo permite acercarse o alejarse del volante y de los pedales. Ni subir ni bajar, solo acercarse o alejarse respecto del parabrisas.

Sea como fuere, ahora toca el momento de analizar el lujoso interior. Que ya puede darse por resumido con el adjetivo ‘lujoso’. Aquí encuentro la directa correlación entre el precio del Alpine A110 y lo que ofrece: la diferencia entre lo habitual y lo distintivo.

Este coche es un elegante deportivo francés al que no le hace falta tomar anabolizantes para sobredimensionar músculo. Es así por naturaleza y, gracias a ese porte, puede lucir palmito, porque él lo vale.

Como decía, él trata de justificar su coste con detalles como el tapizado de los asientos, la inclusión de Alcántara, piel e incrustaciones metálicas que se replican en el salpicadero, costuras apuntaladas como la alta costura francesa… En general, elementos diseñados con un exquisito detallismo galo y, luego, plásticos. La lacra de cualquier coche premium o de alta gama. Plásticos propios de sus hermanos más modestos, pero plásticos que cuesta ignorar en un coche de ese precio.

Los aireadores laterales tienen un pase, pero los que se sitúan bajo los cinco botones de la consola central… No. Detalles que no son vitales pero que desentonan con un interior muy elaborado.

El botón de encendido se encuentra en el puente entre los asientos, a escasos centímetros del control de velocidad de crucero y del limitador que, a veces, se pueden llegar a accionar sin querer con el codo y que me hacen pensar «¿quién tuvo la idea de ponerlos ahí?» Un saludo.

También quiero mencionar las orejeras de los asientos, dada la imposibilidad de regular por completo el asiento ni la distancia respecto del volante, en determinados giros, el codo puede quedar bloqueado con este apoyo del baquet haciendo que la maniobra, cuando se trata de un giro cerrado, se dificulte.

Pero vayamos a lo mejor del nuevo Alpine A110. Su conducción.

Alpine A110

Alpine A110, el d-e-p-o-r-t-i-v-o

El Alpine A110 de 2018 cuenta con un motor de cuatro cilindros, turbo, de 1.8 litros capaz de producir un sensacional par de 320 Nm entre las 2.000 y las 5.000 y una potencia a 6.000 de 252 CV.

Todo esto, acompañado siempre del sonoro sonido de escape que destaca y acrecienta, en todo momento, la emoción de su conducción, tanto que a veces sobran algunos decibelios cuando el ritmo no es tan espirituoso.

¿Y cuándo el ritmo se torna espirituoso? Cuando se combinan curvas y rectas. En esas zonas es donde el Alpine A110 da lo mejor de sí ya que traza con maestría las líneas curvas y saca a relucir su potencial cuando se deja atrás el último centímetro curvilíneo para afrontar el primero en recto. Y repetir.

Jugar en un rango entre 3.000 y 6.000 vueltas ofrece momentos en los que se te pone una sonrisa en la cara de oreja a oreja, apretando a fondo el pie derecho y exprimiendo, un motor que brama mientras ofrece una aceleración en recta brutal.

La dirección es correcta, a veces me resulta algo flácida, aunque se agradece que no sea muy resistente circulando en ritmos más tranquilos pero, en momentos de alta carga de adrenalina, hay que cuidar no pasarse con la rapidez o apertura del volante ya que es delicada y liviana. Lo cual puede llegar a descolocar el coche. Un Alpine A110 que no avisa.

Como ocurre con la respuesta del acelerador. Tiene poco margen de error, es instantáneo y abrupto cuando el modo Sport, que se acciona o desactiva con un sencillo botón rojo, entra en acción, es tan instantáneo que no sé si reír o preocuparme. Finalmente no me quito la sonrisa de la boca.

Entre otras ya que, el conjunto formado por el motor está muy bien sincronizado con la caja automática de siete velocidades marca de la casa, EDC, funciona mucho mejor que en el compacto deportivo de referencia, el Renault Mégane R.S. que incorpora ese cambio.

Las grandes levas fijas tras el volante, son todo un acierto. No hay situación en la que yerres en su accionamiento, tanto para subir como para bajar. Es cierto que existe un «lag» mental entre la inserción de la palanca una marcha arriba o abajo pero no condiciona en absoluto la entrada de la velocidad que se desea cuando se desea. Solo hay que accionarla una milésima antes de lo que lo harías en un súper depotivo.

Alpine A110, ¿vale lo que cuesta?

Alpine A110

Mi opinión sobre el nuevo Alpine A110 se resume en que aplaudo este coche hasta que me sangran las manos: es un coche divertido, coqueto, juguetón, elegante, cómodo, abrupto, útil, distinguido, caro…

Porque, por prestaciones y sensaciones, los 61.500 € de este Alpine A110 Premier Edition le permite entrar en la disyuntiva contra rivales directos como el Porsche 718 Cayman o el Alfa Romeo 4C, para mí, su contrincante más parejo en todos los sentidos, sobre todo por lo que transmite durante la conducción y por el análisis de su interior.

Aún así, el coche merece la pena y mucho. Cruzarse con un Alpine A110 de nuevo cuño será difícil, conducirlo más y comprarlo un capricho de coche que lejos de ser un vehículo de diario (blipaza de acceso complicado, con un maletero poco más que para una bolsa de gimnasio, ruidoso y con un consumo que no bajó de 8 litros de media en los menos de 100 km del test) pero que seguro que será un coche que disfrutará en cada momento de su uso.