Leapmotor C10
23 noviembre, 2025
Te aseguro que una vez leas la prueba Leapmotor C10 que te propongo este coche no te va a resultar indiferente ¿nos apostamos algo?
Si estás leyendo la prueba del Leapmotor C10 hoy es porque ésta vino casi por sorpresa tras la anulación de la prevista para aquellos días y que supuso tener en mis manos el SUV eléctrico de mayor calado de esta marca marca china integrada en el grupo Stellantis.

No voy a ahondar en el coche que inicialmente debería haber probado, solo te avanzo que ya lo tenemos enlistado en nuestra agenda de próximos test, pero si te digo que ya al acercarme literalmente al Leapmotor C10 casi sin quererlo las cosas no empezaron bien…
Todo por culpa de la maldita tarjeta NFC que haría las veces tanto de llave para abrir y cerrar el automóvil desde el retrovisor izquierdo hasta el desbloqueo del movimiento del mismo coche ya que, sin ella en el lugar habilitado para depositarla el coche no se mueve.
Una de las dos únicas vías de acceso y encendido del coche, ya que la otra es a través de un teléfono móvil de los llamados inteligentes y de la consiguiente aplicación del fabricante que permite lo mismo, solo que sin contacto directo con el retrovisor o la consola central.
Normalmente suelo arrancar la prueba de cualquier coche que me ceden poniendo rumbo alegre y con ganas de descubrir todo lo que me ofrece el que me ocupa, pero en este caso, el tiempo perdido con la tarjeta de desbloqueo del Leapmotor C10 no sería lo peor.
La habitabilidad y confort del LEAPMOTOR C10
De hecho si ya la primera impresión del Leapmotor C10 parecía truncada por la dificultad en el acceso, al proseguir la situación de querer sacar el coche del aparcamiento donde lo recogía, la situación empeoraba debido a que un intenso fuerte olor a, digamos, picado emanaba desde la habitáculo y se metía hasta lo más profundo de mi cerebro.

A pesar de encontrar la postura correcta para la conducción justo antes de empezar a conducirlo, algo se sentía incómodo, no sé si era la rodadura, el tacto de los pedales, el manejo del volante… o era todo eso envuelto en el intenso olor del Leapmotor C10 que se metía incluso con las cuatro ventanillas bajadas.
No voy a centrar toda la carga del texto de la prueba del Leapmotor C10 en los primeros minutos a bordo de él, pero sí que este tiempo suele ser determinantes en todos mis artículos porque son los que recuerdo especialmente bien y uso para acabar haciendo mi valoración y opinión, pero es que, en este caso creo que son definitivos.
De esta forma, ya puedo decir que las impresiones del Leapmotor C10 no fueron las más positivas… pero ni las iniciales ni definitivamente las finales.
La cuestión es que una vez llegado al aparcamiento donde debía estacionar el coche quedó allí durante unas cuantas horas. A mi regreso el olor no sólo continuaba sino que se hacía más intenso debido a yo saber que eso estaba ahí.
Como suelo decir, yo no hago solo las pruebas en Divex Motor, me acompaña mi grupo de colaboradores más sincero y esos son mis hijos y mi mujer a los que nada más entrar al coche les pregunté a bocajarro y sin comentarles nada antes «a qué huele», la respuesta fue unánime: «buf, huele como a pies».

Tras las habituales preguntas de ellos acerca de qué coche era y el cuestionario general rutinario sobre las características del modelo que vamos a utilizar normalmente una semana, los siete días con los que hemos convivido con el Leapmotor C10 como coche familiar no voy a decir que han sido tortuosos pero desde luego no han sido agradables.
No solo debido al hedor emitido por lo que entiendo que es el origen de tal suplicio sensorial que es la tapicería que simula cuero y entiendo que es lo que hace que huela así que si estás pensando en comprar un Leapmotor C10 asegúrate de que o bien lo que yo he vivido ha sido circunstancial o bien eliges otro acabado que no incluya esta tapicería, sino en general por el propio coche en sí.
Dicho esto, pasando al mero análisis de la habitabilidad y la comodidad de este SUV eléctrico chino te diré que ha sido de los más anodinos que he probado en el último año.
Es cierto que es muy amplio tanto delante como detrás es cierto que sus asientos son cómodos, es cierto que dentro uno puede estar bastante tiempo sin necesidad de conducir o haciéndolo con un confort correcto, pero una vez que se analiza las características de este coche en cuanto a su habitáculo solo se me ocurre una palabra y sus sinónimos: anodino, soso, insípido, insulso…
Es un coche que no dice nada, no tiene nada diferente al resto, no se destaca en nada bueno, tampoco en nada malo, no aporta nada, pero tampoco te gana por nada, es un coche ideal como coche de batalla o empresa, como uno de esos coches sin amor que se fabrican y se venden, que sabes que es para lo que es, pues éste, igual: como coche del día a día al que solo uno quiere sacar un rendimiento para ir de a a b, pero ya.

La conducción y el consumo del Leapmotor C10
Con 218 CV de potencia tan solo para mover las cerca de 2 toneladas que pesa en vacío este SUV eléctrico no esperas ni que sea rápido, ni contundente, ni tampoco especialmente ágil… no lo es.
Además, la dirección resulta especialmente desconcertante ya que parece no transmitir prácticamente nada de lo que calcan las ruedas, pero tampoco está sincronizada con tus movimientos ya que, a poco que gires el volante parece que se desliza sobre la columna de dirección… A pesar de que puedes ajustar una infinidad de parámetros, meterte en el «set up» de este aspecto resultan indiferente porque nada cambia.

Esto te hace estar siempre pendiente de equilibrar lo que prevés que debes girar, lo que tus brazos mueven el volante y lo que el coche en sí hace, si a esto le sumamos la propia arquitectura de SUV que tiene, hace que en curvas especialmente largas, como en glorietas de amplio giro o en curvas concatenadas, conducir un Leapmotor C10 sea desagradable.
Otra de las cosas que (aún) me han gustado menos de este coche es su frenada, y no solo por el propio pedal de freno, con un tacto especialmente esponjoso y poco contundente, no voy a decir que he estado en peligro o riesgo de colisión, pero desde luego sí que he sentido que, en algunas frenadas más o menos contundentes, me ha salido la suela de la zapatilla por debajo del piso del coche…

Por el contrario, de los pocos puntos destacables que le saco en positivo es el consumo medio de electricidad que he obtenido tras los más de 200 km recorridos con él y la semana que ha durado la prueba del Leapmotor C10 que homologa una distancia máxima como rango de autonomía de 420 km.
Ahora, el dato, a la entrega del coche a la marca ha dado menos de 15 kW/100 km, es decir; -5 kW respecto de los que homologa.

Valoración y opinión sobre el Leapmotor C10
Es posible que los responsables de Leapmotor se enfaden un poco conmigo cuando lean este texto, pero decir otra cosa de lo que he dicho sería inventar una impresión sobre este coche.
Como ya habrás entendido, este coche no me ha gustado nada. No por algo o puntos en particular que van sumando en negativo, posiblemente sea al revés, al no ganarme por nada en especial, no me ha gustado nada en conjunto.

A mí este coche no me llega ni llena por nada. Ni por su aspecto, ni por su calidad, ni por su comportamiento… Por eso entiendo que éste podría ser uno de esos ejemplos para alguien que busca un coche eléctrico cualquiera, uno que no se caro y que le lleve de aquí para allí y sin más.
Porque lo cierto es que, en cuanto al precio del Leapmotor C10 es de SUV eléctricos de tamaño medio-grande de los más económicos, desde poco más de 33.000 euros del más barato hasta los menos de 36 del más caro.




