Prueba: Alfa Romeo Junior Ibrida Q4
18 febrero, 2026En la prueba del Alfa Romeo Junior Ibrida Q4 nos ponemos al volante del SUV más pequeño de la gama de la marca italiana, pero posiblemente el más equilibrado de todos
En Divex Motor no nos gustan los SUV, no lo escondemos y lo proclamamos con orgullo, entre otras cosas porque estamos hartos de este tipo de carrocerías… Salvo excepciones.
Y una vez hecha la prueba del Alfa Romeo Junior me atrevo a decir que, por suerte, es una de esas excepciones como oasis en desierto.
Y empezaremos por su aspecto.
Análisis exterior del Alfa Romeo Junior Ibrida Q4
El Alfa Romeo Junior es como su nombre indica el SUV pequeño de Alfa Romeo con una apariencia atractiva.
Personalmente ya no recuerdo un Alfa Romeo que no me gustara desde hace más de veinte años… o 30… o 40, creo que no hay Alfa Romeo feo ni prototipo ni de producción y ni siquiera en un mundo saturado de SUV los suyos, al menos, son lustrosos.
Entonces tenemos un pequeño SUV deportivo muy pintón, con vetas deportivas y con una carrocería bañada en un negro intenso que aunque esconde sus formas potencia su poder de seducción.
Lo que más me ha gustado de este coche exteriormente es su frontal con un diseño de luces LED muy al estilo de los últimos Stellantis pero con reminiscencias a la parrilla al logo a la historia a la imagen centenaria y gloriosa de Alfa Romeo, guinda que corona un pastel o en realidad cuatro que son esas llantas con esos diseños míticos de la marca italiana.

Según las medidas del Alfa Romeo Junior (4,17 metros de largo; 1,78 de ancho y casi 1,54 de alto), junto con una arquitectura de vehículo compacto montada a una suspensión de esas que tanto gustan a los taliSUV, es decir, más distanciada del suelo que si fuera un utilitario urbano, da lugar a un vehículo mixto por naturaleza que puede resultar realmente cautivador a alguien que busque un coche con trazas de deportivo subido a unas características propias de todo camino.
Habitabilidad y confort del Alfa Romeo Junior
Pasamos ahora a analizar el habitáculo del Alfa Romeo Junior. Y podría resumirlo con que me ha enamorado. Y si alguna vez te has enamorado sabrás que aunque esa persona a la que dedicas tu amor sea la niña de tus ojos puede tener sus pegas o defectos.

Empezaré por posiblemente lo más superficial, y nunca mejor dicho, porque uno de los aspectos que más me ha gustado de este coche ha sido la tapicería que vestía los asientos. Tanto por lo visual como por lo táctil.
Igualmente las butacas delanteras sin ser semibaquet ni nada por el estilo, son unos asientos de lo más deportivos resultando ergonómicamente muy apropiados al estilo y orientación de este coche, esto es cómodos y eficaces.

Desde la posición del conductor da la sensación de ir en un compacto deportivo con una suspensión que clama una rebaja más próxima al suelo. Tiene muy buena visibilidad de los cuatro costados aunque quizás el más reducido sea por razones connaturales el área acristalada del portón.
Aún así se maneja bien la visibilidad entre 360 grados, la visión frontal no resulta angosta como puede ocurrir en otros modelos similares, de hecho la impresión que te da circulando es que tienes bastante espacio libre hasta el techo que, al menos en este acabado no dispone ni de techo practicable ni techo solar, y eso resulta raro cuando de cúpulas cerrada se trata.

Otro de los puntos que me ha gustado de este coche es su volante, igual que muchas veces me he quejado de coches con roscas con achatamientos que acaban resultando dolorosos, el que equipa este coche lo tiene pero no es molesto.
El mal endémico de toda marca sujeta al grupo Stellantis, que no sea Peugeot, es su equipamiento digital y analógico y es que son réplicas de la marca matriz.
Me refiero a que tanto Opel como Fiat como Alfa equipan la misma pantallas, las mismas interfaces, las mismas botoneras… Dando lugar a la sensación de que te da igual manejarte en un Lancia Ipsilon que en un Jeep Avenger, ves y tocas (casi) lo mismo para hacer la misma operación.
Esto no es malo, pero tampoco es bueno ya que salvo el i-Cockpit de Peugeot, el resto resultan bastante sosainas, prácticas y eficaces sí, por la simplicidad de manejo, pero anodinas porque son todas iguales. Igual de sosas.
En el caso de este modelo, se agradece que las salidas de aire tipo aviación aporten un toque de distinción que, junto con el diseño del habitáculo muestran uno de las fotografías más sugerentes de todas estas marcas.

De delante a detrás, las plazas traseras del Alfa Romeo Junior sorprenden porque, teniendo idea de las dimensiones externas del coche, te piensas que detrás vas a ir comprimido. Pues no, bueno, no tanto.
Está claro que no es una limusina para llevar a un jugador de baloncesto de más de dos metros estirado, pero te diré que un tipo de algo más de 1, 75 como yo puede viajar largas distancias de forma relativamente cómoda sin hacer ejercicios de contorsionismo.
Quizás el aspecto más comprometido es la distancia de la cabeza a los pilares posteriores, es lo justo para no sentirse claustrofóbicamente agobiado, pero tampoco da para hacer un buen headbaging.
Igualmente los hombros no quedan angostos pero donde no se me ocurriría viajar tres adultos sería en esas plazas posteriores ya que te digo que dos personas de talla media alta detrás podían viajar lo suficientemente cómodo como para no acabar discutiendo pero si quieres lío mete ahí a tres adultos y dime cuál se baja antes según vea la primera parada de metro.
El maletero del Alfa Romeo Junior Ibrida Q4
Finalmente una de las cosas que menos me ha gustado del Alfa Romeo Junior Ibrida Q4 es la capacidad de carga que tiene.

Sobre el maletero del Alfa Romeo Junior te diré que me ha sorprendido para mal, lo primero porque la bandeja que deja el suelo practico de carga a ras de la boca de carga quita no sé cuántos litros, sube muchísimo el suelo y esto provoca una amplia reducción del espacio práctico.
Y me dirás «muchacho, quita la bandeja» pues no porque si la quito aparece una especie de cajonera donde en el centro se guarda o bien el kit anti pinchazos o cualquier otro aparataje que es verdad que deja a los lados unos ciertos litros como 6 donde meter posiblemente sendos bricks de leche.
Cubierta esta zona por la citada bandeja/suelo en el espacio libre da para meter a lo sumo una maleta mediana y alguna bolsa flexibles alrededor o aplastadas.
No me veo utilizando el Alfa Romeo Junior Ibrida Q4 como coche familiar de viaje de vacaciones de verano, porque o te pones un cofre o mandas el equipaje por mensajería o vas a pasarlo mal haciendo un buen Tetris.
Según el fabricante el maletero del Alfa Romeo Junior cubica 340 litros, te diré que bajando me directamente del Fiat Grande Panda Hybrid de la prueba que ya puedes leer y que ha sido el coche que he dejado para coger el que nos ocupa, he de reconocer que me resultó chocante y mucho más práctico el del Panda que el del Junior.
La conducción del Alfa Romeo Junior Ibrida Q4
Vamos a ponernos en contexto.
El ejemplar de la prueba del Alfa Romeo Junior que lees equipa un motor de gasolina de tres cilindros, 1.2 l de cubicaje, que produce por sí mismo 136 caballos y viene apoyado, en este caso, por otros dos eléctricos: el primero, de 29 CV de potencia y 55 Nm de par, que actúa sobre el eje delantero en conjunto con el térmico, y el segundo, de también 29 CV, pero 88 Nm, y que se encarga de mover en exclusiva el tren trasero, de ahí que se considere un vehículo de tracción total y una potencia máxima homologada de 145 CV.

Este sistema mecánica tiene que mover un SUV híbrido de menos de 4,2 metros pero que pesa 1.575 kg (casi lo mismo que mi coche con la mitad de potencia).
En conjunto tenemos un coche híbrido que a diferencia de otros coches Stellantis con el mismo patrón, sin ir más lejos, el Jeep Avenger 4xe que actualmente estoy probando y del que próximamente habrá un artículo con su prueba, permite poco circular en modo totalmente eléctrico, ni aun siendo cautelosos con el pedal del acelerador.
Es raro el momento en que el sistema eléctrico se hace con las riendas de la motricidad y alivia el gasto de carburante. También te digo que es uno de los coches del grupo Stellantis que más me ha gustado conducir últimamente y estoy convencido que se debe precisamente a este esquema.
El hecho de que el eje/motor eléctrico trasero se active o desactive según la conducción y que, precisamente por eso, Alfa Romeo haya metido una suspensión propia en la versión Q4, entiendo que hacen más efectiva y refinada la trazada con esta versión que con otras.

Si entendemos que la naturaleza de Alfa Romeo es de carácter deportivo, emotiva, sensual, divertida… Como te decía antes su conducción me ha evocado a algunos subcompactos deportivos que bien merecen ser mi coche del día a día.
Quizás para ti no es lo mejor, si tú lo que buscas es un SUV normal y corriente, de esos que tiene todo vecino, económicos, y que te llevan de a a b sin más complicación, desde luego que entonces el Alfa Romeo Junior no es para ti.
No lo es porque es muy llamativo, y no llamativo al estilo del citado Fiat Panda grande con ese verde lima parecido al Peugeot 208 GT Hybrid, sino porque aún a pesar de su traje negro, el sentido arácnido del peatón avezado le permite enterarse de que un coche llamativo está a su alrededor reclamando la atención que bien merece.

Por otro lado es un coche con carácter propio ya que algo que también me gusta es que tiene una dirección que sin ser efectiva en su máxima expresión, es muy buena en curvas enlazadas, rígida y exigente cuando el asfalto traza trayectorias sinuosas y a uno le empieza a hacer burbujitas la adrenalina por el estómago.
No me lo he llevado de tramos, pero te digo que lo he llevado por alguna carretera con alguna zona de esas que nos sirven para hacernos una idea de qué tan bien o qué tan mal puede un SUV meterse en camisa de once varas, y te diré que si el mal tiempo del temporal que estamos viviendo actualmente me lo hubiera permitido bien me la habría llevado a la montaña a echar la mañana porque creo que lo hubiera gozado.

Situándonos en el lado opuesto de este tipo de conducción, en carretera monótona como puede ser las M 30-40-50… que circundan la ciudad de Madrid, o las autovías que tienen su epicentro en la capital, es un coche muy agradable de conducir a ritmo alegre y en medias y largas distancias.
Eso sí otro de los puntos diferenciadores de este coche con otros con el mismo ADN es la media de carburante gastado.

El dato final a la entrega de el ejemplar de la prueba del Alfa Romeo Junior ha fijado según su ordenador de bordo una cantidad de 7 litros a los 100 km. Si tomamos el dato homologado por el fabricante, el consumo de gasolina del Alfa Romeo Junior se ha fijado en 5,2.
También te digo, bien gastados y disfrutados esos 7 litracos, ya que, por las sensaciones, reacción y teniendo en cuenta que, a nada que vayan 2, se mete en un peso cercano de 1650-1.700 kg… no me parece demasiado consumo.
Primero porque acelera bastante bien de forma contundente cuando se necesita y sobre todo al activar el selector de DNA en modo dinámico el cual permite una respuesta mucho más rápida en situaciones en las que un mayor aporte energético lo exige, como pueden ser adelantamientos o incorporaciones a vías rápidas, aunque también me merece la pena disfrutarlo porque sí.
La mayoría del tiempo que he utilizado este coche ha sido en el modo natural, así lo llama el fabricante para jugar con las letras de d N a que bien podrían haberse llamado modos por modo normal y modo ECO, pero no, Alfa las modifica para asumir esa natural tendencia al modo deportivo en sus coches.

Algo que relativamente logra incluso en el modo más conservador ya que el que sería el eco de económico no es del todo tan mortal en el comportamiento de este coche como pueda resultar en otros donde activar esta configuración supone dejar una especie de piedra con ruedas impulsada por el viento.
Aunque el tarado de la suspensión no es tan contundente como puedan ser los de otros rivales directos del Alfa Romeo Junior Ibrida Q4 (por sensaciones parejas me vienen aquí el Cupra Ateca o el Ford Puma ST, por ejemplo), resulta lo suficientemente dura como para que en zonas de conducción con aspiraciones deportivas el coche no peque del típico vaivén o derivaciones propias de las carrocerías SUV.
Es decir, el chasis tiene una buena modulación para ofrecer una conducción con tintes deportivos, pero sin ser tan eficientes o marcadas como puede ocurrir en SUV más deportivos.
Valoración tras la prueba del Alfa Romeo Junior Ibrida Q4
Y ahora llega el veredicto o la opinión sobre el Alfa Romeo Junior que te ha tenido entretenido los últimos minutos y a mí la última semana y algo menos de 300 km recorridos con él.
Si atendemos al configurador de la marca, el Alfa Romeo Junior el más barato parte desde unos 26.000 euros. Buen precio. Mientras que el precio del Alfa Romeo Junior gemelo al que he probado rondaría los 33.000 euros ¿Buen precio? Sí.
Si yo tuviera la necesidad de comprar un SUV con trazas deportivas y por unos treinta mil euros te aseguro que este sería uno de los candidatos a su adquisición.
Me ha gustado mucho por fuera, me ha gustado mucho por dentro, me ha gustado mucho conducirlo, no me ha gustado tanto su maletero, y el consumo de carburante lo puedo entender.
Ahora con esta valoración y teniendo en cuenta el precio, además si echamos un ojo al mercado y a sus competidores, creo que lo que piden por el Alfa Romeo Junior tiene más que lógica, está justificado, y si el tiempo y el paso de los kilómetros no dicen lo contrario, bien merecería la pena comprar.




