Mazda CX-5 2026 MHEV e-SKYACTIV G 2.5 Homura
8 julio, 2026Probamos el nuevo Mazda CX-5, un SUV híbrido que me ha roto los esquemas y en este artículo sabrás los motivos
Lo mismo te preguntas qué me ha llevado a hacer la prueba del Mazda CX5 de 2026, y a veces la respuesta poco o nada tiene que ver el mundo de los coches.
En esta ocasión me acordé de este modelo en la exposición Casa Mazda sobre Japón a la que acudí en compañía de mi esposa, enamorados del país que somos, todo sea dicho de paso, y de su cultura, y más de su cultura automovilística, fue ahí donde, al ver la gama de Mazda expuesta, fue ella la que me preguntó ¨¿cuáles de esos hemos probado?» y, haciendo el «si le, no le» recordé que ni había catado el Mazda CX-5 de 2026 y se me había olvidado pedir una prueba del Mazda 6e del que llevaba detrás de él, por una cosa u otra, más de un año…

El CX-5 de esta prueba estaba allí, esperándonos
Así que, como tareas pendientes que me puse al salir del evento, fue la de preguntar por estos dos modelos y es por eso que ahora estés leyendo este artículo sobre el nuevo SUV MHEV de Mazda.
Las impresiones sobre el nuevo Mazda CX-5
Dicho lo cual, te diré que nada más subir en la unidad ya cedida durante una semana para poder sacarle el juego en esta prueba del Mazda CX-5 de 2026 me llevé la impresión de estar en un coche totalmente nuevo para mí.

Fundamentalmente por dos cosas: porque no lo sentía como un Mazda y por el tabletón presidente de la consola central.
De una parte, sin ser ni sentirme en un entorno desconocido, no era como en otras ocasiones, no era volver a estar en un actualización/nuevo modelo/coche de una marca bien conocida, no. Era como esa sensación ante lo nuevo que sueles tener cuando te cambian algo con lo que te sentías a gusto y te aseguran que todo va a ir a mejor…. simplemente porque es nuevo y actual.
Entre otros motivos me sentía fuera de juego por culpa de la citada pantalla que evocaba a los odiosos pantallones ya vistos en, sobre todo, modelos de la competencia de marcas de coches chinos que parecen demostrar todo su arsenal tecnológico incorporando cuanto más grandes y extravagantes pantallas, creen que mejor. Y no es así. Al menos, para mí.

Lo dicho. Me sentaba en un Mazda, pero no me sentía en un Mazda, de nuevo… Y no, esta sensación para mí no es positiva. Como suelo decir, ni el progresismo siempre trae bondades ni innovar siempre es mejorar, a veces, sencillamente es mejor dejar las cosas como están y no tocarlas ya que funcionan, y lo hacen bien.
Como te decía, volviendo a las impresiones y opiniones sobre el nuevo Mazda CX-5, me encontré en un habitáculo, en un puesto de conducción muy agradable, con un entorno muy elitista, bien montado, visualmente, salvo por la pantalla principal, muy elegante y bien encajado… pero algo me rechinaba. Algo que he ido comprobando con el paso de los días qué era y que te diré más adelante.
Normalmente paso bastante de analizar y significar algo del tema tecnológico, en cuanto a pijadas se refiere ya que para mi es prioritario en cualquier prueba de coches el análisis de la conducción y lo que afecte a esta; pero es que la nueva generación de coches de Mazda vienen con una configuración que no me gusta.

Como te decía, acostumbrado a la pantallita estrecha sobre la consola central que se manejaba con una ruleta-joystick bien sencilla y cómoda, la interfaz tipo Android para mí es un paso atrás, una perdida de identidad y una demostración claudicando ante la competencia. Ya solo nos queda Subaru… ¿o tampoco?
Como entiendo que sucederá, entiendo que ningún directivo de Mazda, por baja que sea su graduación tendrá en cuenta mi critica al nuevo sistema de infoentretenimiento de su marca, pero que por mi parte quede dicho.. me gustaba más el anterior ambiente tecnológico.
Primero, porque ahora es uno más, no tiene carisma propio, es el mismo que te encuentras en otras marcas. Segundo, porque no es intuitivo ni rapido ni eficaz, se pierde mucho tiempo navegando entre menús o, sencillamente, buscando un icono concreto.
Por otro lado, la pantalla tras el volante es pobre, en todos los sentidos. Tiene solo 3 visualizaciones y, hasta donde he podido indagar y configurar, nada personalizable, con unos gráficos de calidad decente pero tamaño tan ridículo que dejan un espacio negro muerto que parece pedir ser rellenado por algo.

Ni siquiera cuando se activa el modo Sport, porque de deportivo este coche no tiene nada, cambia nada la visualización a partir de la configuración mecánica del mismo. Es soso como él solo.
En resumidas cuentas, los de Mazda estarán muy orgullosos de su nuevo sistema operativo integrado en su pantalla, pantallón o pantallazo, ahora si, según el nivel de acabado va desde algo más de 10, a 12 a 15 pulgadas, que sin haberla visto, te digo que me quedaría con la de 10, pero a mí me gustaba más lo que tenían hasta esta nueva generación del Mazda CX-5.
Dejando de lado la comparación entre el nuevo Mazda CX-5 y el anterior Mazda CX-5 (puedes leer la prueba del anterior pinchando aquí –prueba: Mazda CX-5 de 2024-) desde el puesto de conducción de este coche la vida es bella. En el sentido de que vas como, sino un rey, desde luego como un marqués.

La posición elevada y el sofá, junto con un entorno muy selecto visualmente gracias al acabado Homura que equipaba la unidad prestada a uno le hace sentirse muy, pero que muy, cómodo y altivo. Algo similar, aunque mejorado por la ausencia del volante, sucede cuando se acomoda uno en la butaca del acompañante.
También te digo una cosa, si pudiera elegir cuál es el mejor sitio para viajar en un Mazda CX-5 de 2026 te aseguro que, sin lugar a duda, en alguna de las dos plazas de los extremos de la segunda fila (y dejando vacía la central). Es espectacular el espacio que dispone uno ahí.

Solo he podido sentarme en parado, tanto para hacer las fotos como para, sobre todo, pasar los ratos muertos de espera que he tenido que echar mientras hacía mi día a día con este coche y lo he disfrutado.
Hay espacio de sobra para cabeza, hombros, rodillas… aunque es cierto que, debido al piso y a los elementos situados bajo los asientos delanteros, no se pueden meter con soltura los pies bajo los sillones delanteros. Por lo demás, un lujo estar ahí.

Si vamos de delante hacia atrás, otro de los puntos fuertes del Mazda CX-5 de 2026 es su maletero.
El maletero del nuevo Mazda CX-5
Técnica y teóricamente, el espacio disponible para transportar bártulos en el maletero del Mazda CX-5 MHEV de 2026 es de hasta 581 litros. Traducido a un lenguaje y a una idea práctica es que es muy grande y caben muchas cosas. Por ejemplo, una maleta de gran tamaño, familiar, por ejemplo, y una mediana.

Luego, a pesar de que tiene un piso inferior, donde no cabe nada, ya que es donde se aloja todo el equipamiento principal de emergencia y parte del sistema híbrido, el superior y realmente el practicable, está a la altura de la boca de carga, por lo que resulta fácil meter y sacar objetos de gran tamaño o peso elevado ya que, una vez te pones frente a la línea del piso, lo deslizas hacia adentro o hacia afuera de forma rápida y cómoda.
La conducción del nuevo Mazda CX-5 MHEV
Si eres seguidor de Divex Motor sabes que aquí no nos casamos con nadie, de hecho habrá cosas que ni siquiera les guste leer a nuestros estimados responsables de prensa de Mazda, pero también sabrás y si no te lo digo desde ya, no nos gustan los SUV.

No nos gustan ni por concepto, ni por conducción, ni por nada. De hecho, somos muy críticos y sinceros cuando tenemos uno por eso mismo, porque no nos aportan nada, salvo que nos den motivos para sacarlos de la hoguera de nuestras fobias. Y, aunque aún no he ahondado, el Mazda CX-5 de 2026 es uno de los que salvaría.
Los motivos por los que sí me ha gustado conducir el Mazda CX-5 redundarían en una idea principal: es un coche cómodo y confortable en cualquier situación en las que lo he metido.
Por ejemplo, usándolo como coche de ciudad y salvando que es un SUV de grandes dimensiones (mide casi 4.7 de largo, 1.87 de ancho y otro casi 1.70 de alto), su manejo parado permite ajustarlo incluso en huecos de aparcamiento muy próximo a sus cotas, además, aunque no tiene un radio de giro sobresaliente, su dirección es precisa y se maneja con comodidad, tanto en parado como en devenires habituales de la urbe (calles perpendiculares, maniobras esquivas de tráfico, etc.) con un consumo medio de alrededor de 10 litros a los 100, que no es poco, por los 9,3 que arroja en su homologación.

Luego, donde más me ha convencido es en mis traslados entre mi domicilio y mi puesto de trabajo. En un trayecto habitual de unos 13 km circulando el 80 por ciento en vías extraurbanas limitadas a 90 km/h y con un tramo inicial y uno final en zona metropolitana con elevadísimo número de situaciones de detención y reinicio de marcha, me ha sorprendido que el coche es donde mejor consumo ha sacado llegando a marcar una vez una media de 5,2; aunque, diría que la definitiva en este tipo de desplazamientos se queda en unos 5,7-5,9; muy próxima a la homologada.

Luego, en vías rápidas he hecho un trayecto de ida y vuelta de casi 300 km por autovías y secundarias, con 4 pasajeros (2 adultos, 2 niños) y el maletero cargado aunque no excesivamente en cuanto a peso, y ahí pude disfrutar mucho de su estancia a bordo y de su conducción con un consumo moderadamente aceptable: 6,9 me hizo, con la referencia de los 6,8 (por los 7,2 con fija su ficha).
Pero sí en cuanto a sensaciones al volante se trata, me meteré ahora más a fondo ya que, aunque me ha gustado, y hay aspectos que se han mejorado, creo que en otros el nuevo Mazda CX-5 de 2026 ha perdido, como es en el tacto general.

Yo soy mucho de sensaciones, en mi época profesional en cuanto al periodismo del motor me afanaba mucho en explicar técnicamente qué era lo que me llevaba a sentir un coche, en esta etapa ya alejado de las nóminas procedentes de editoriales, soy mucho más sencillo y mundano y te resumiré diciendo que este coche, hay algo que me hace pensar que estos Mazda ya no son muy Mazda.
Hay marcas que se sienten, por ejemplo otra vez, Subaru. Lllevo conduciendo coches de esta marca hace casi 20 años, he puesto el culo en todos (menos en el Solterra) y tienen un patrón que se repite. Mazda era una de esas marcas que pasaba lo mismo… hasta estos nuevos Mazda.
El nuevo Mazda CX-5 es un Mazda, menos Mazda, tiene un tacto diferente, no es peor, pero tampoco mejor. No diré que se disfruta menos, pero no es igual, es distinto y cuando algo cambia, acaba siendo disruptivo y cuesta acostumbrarse.
Mira que este coche tiene una buena respuesta del motor (el bloque 2.5 MHEV de 141 CV, a pesar de no producir una elevada cantidad de potencia, funciona bien, sobre todo en bajas y en altas y en régimen medio es correcto), la caja de cambios automática gestiona de forma satisfactoria tanto el ritmo exigido como los cambiantes, incluso me ha gustado jugar con las levas tras el volante, la tracción y la dirección son efectivas, la estabilidad es buena… pero en conjunto uno acaba teniendo una sensación de despegue frente a, sin ir más lejos, el anterior Mazda CX-5, me parecía un SUV redondo.

Algo que, como en el caso del sistema de infoentretenimiento, tampoco quiero dejar pasar y esto si que me parece un punto en contra de este coche es su nuevo repertorio de ADAS, asistentes, interferencias, sustitutos, Aladinos o malditas pseudo ayudas a la conducción.
El nuevo repositorio es ahora tan intrusivo y detestable como lo es en otros modelos marcas que hemos llegado a aborrecer, entre, literalmente, pitos y frenazos sin ton ni son, correcciones de la dirección por mucho que el conductor sea el que está llevando ahí el coche… estoy hasta las narices de que estas tabletas con ruedas de hoy en día vayan un trayecto de 10 minutos pitando cada dos por tres: que si mires a la calzada porque crees que estás mirando a la tía buena que va en el coche de al lado y en realidad estás mirando por el retrovisor exterior, que si te avisa de limites de velocidad ya ni siquiera superados, sino próximos a ser alcanzados, que si esperas en un un cruce y te pita el bicho avisando de lo que ya ves, que vienen coches en la perpendicular porque así se lo permite su semáforo, que si frenazos al salir del parking porque el sensor se queda ciego y entiende que te vas a comer una columna que intuye que es un oso saliendo detrás de un árbol… ¡BASTA YA DE AYUDAS A LA CONDUCCIÓN. De verdad, los ADAS están matando el disfrute de la conducción y en el nuevo Mazda CX 5 no es una excepción sino una confirmación que reafirma mi idea.

Los ojos que no te quitan el ojo mientras echas un ojo
Conclusión final y valoración sobre el nuevo Mazda CX 5 de 2026
A ver, que esta critica en voz alta a la intromisión de los asistentes a la conducción no me nuble y ofusque mi opinión sobre el Mazda CX 5 de 2026 que acabo de devolver.
Desde el principio este coche me ha gustado, hasta donde a mí me puede convencer un SUV así. Lo ha hecho, primero, porque tiene un habitáculo muy cómodo, estiloso, bien rematado, amplio…
Un puesto de conducción desde el que se domina todo y se maneja un coche equilibrado, agradable de conducir en todo trayecto que lo he cogido, que equipa un motor, que sin bien es hibrido el sistema eléctrico no sustituye en ningún caso al térmico, solo lo alivia en cuanto a consumo de energía, y una caja de cambios automática que por lo general va bien y transmite su trabajo a solo dos ruedas que dirigen y digieren bien su tarea.
No soy de poner notas a los coches, para eso ya tengo yo mi trabajo, pero para que te hagas una idea, este coche es de 8.
No llega al sobresaliente porque no es élite, pero es un excelente coche para lo que vale, que no es poco, pero viendo lo que hay en el mercado, sin duda habrá rivales del Mazda CX 5 más baratos, pero también me juego un Sugus de piña a que ni resisten igual de bien el paso del tiempo ni se disfrutan tanto en su conducción.
Por todo y esto, no me tiembla el pulso escribiendo que este SUV es uno de mis favoritos (entiende el contexto: que no me gustan los SUV), pero por eso mismo, fíjate lo mucho que me ha tenido que convencer para que yo diga que me ha gustado disfrutar de la prueba del Mazda CX 5 MHEV de 2026 que aquí acaba.




