Prueba Renault Mégane R.S. Cup

Prueba Renault Mégane R.S. Cup

2 enero, 2019 0 Por Divex Motor

Nunca una guerra entre compactos deportivos había sido tan brutal, por eso, hacer la prueba al Renault Mégane R.S. Cup era una de mis prioridades para Divex Motor.

Los Peugeot 308 GTi, Hyundai i30N, Seat León Cupra, Honda Civic Type R y el mismísimo Renault Mégane RS, se miran de reojo y se baten en duelos fratricidas intentando demostrar cuál es el mejor compacto deportivo actual.

Tengo la suerte de haber conducido el Renault Mégane R.S. de 2018, la versión estándar del modelo. Un vehículo que me enamoró nada más sentarme en su backet. Pero aquel coche contaba con el chasis sport.

Lo que vas a leer a partir de aquí es la prueba del Renault Mégane R.S. con chasis Cup.

Al volante de un Renault Mégane R.S.

Tienes que saber que, la diferencias entre ambos chasis del Renault Mégane R.S, son tres: el chasis Cup ofrece un tarado de la amortiguación un 10 % más firme y una mayor rigidez estructural, un nuevo diferencial mecánico Torsen de deslizamiento limitado y el precio final entre el Sport y el Cup, 1.700 euros más caro el segundo.

Nada más iniciar la marcha en este coche nuevo se siente una mayor rigidez en su comportamiento. Aún siendo en vía rápida sin demasiadas complicaciones, el aplomo del coche es sobresaliente.

Comunica una rigidez y una estabilidad enorme. No es incómodo pero es más duro que el Sport, algo que se acrecienta gracias a los asientos, también tipo backet que, a la larga, acaban siendo fatigosos para los riñones y la espalda tras kilómetros de conducción espirituosa.

El volante tiene un tamaño compacto, la palanca de cambios, aún siendo corta, se maneja con una agilidad sensacional apoyada en un embrague más que rápido y preciso.

La información que aparece en el tablero, aún siendo personalizable, aparece de forma diferente según el set-up elegido para el coche. Con cinco mapas diferentes, realicé la prueba del Mégane R.S. Cup en un 80 % en modo «Sport» por las condiciones meteorológicas del día (temperatura de entre 12 y 16ºC con lluvia intermitente y pavimento húmedo tirando a seco)

Aún así, los otros modos disponibles son Comfort, Neutral, Race y Perso.

Citar que el Comfort rebaja la radicalidad de la respuesta del coche, el Neutral hace que la respuesta del motor sea algo más inmediata, el Race lo convierte en un bestia salvaje a la que hay que domar y el Perso(nalizable) ajusta al gusto del conductor todos los parámetros seleccionables.

Como digo, el modo Sport fue mi elegido por su equilibrio en las condiciones reinantes.

Renault Mégane R.S. ¿Cambio EDC o manual?

Tuve la suerte de realizar la prueba de un Renault Mégane R.S Cup con caja de cambios manual, mientras que el del Sport era la EDC (automática) y la diferencia es abismal.

Está claro que para marcar tiempos, la automática con levas en el volante rebajará décimas, pero para echarse a rodar por rutas y carreteras sin mayor pretensión que el disfrute de una sublime máquina como ésta, la relación de 6 velocidades manual tiene otro tacto.

El coche arranca y saca a relucir su comportamiento deportivo con un sonido de escape bronco, gutural, que, con mayor o menor acierto «se cuela» por los altavoces… ¿necesario? No, pero tiene su aquel.

La marcha la puedes iniciar como tu carácter: rápida o comedida porque el coche responderá como tal.

Las salidas en parado de este coche pueden ser catapultadas por un impresionante par motor de extraído a un bloque de 1.8 litros turbo que eroga 390 Nm y 280 CV transmitidos al eje delantero y apoyado en uno trasero direccional.

He aquí lo mejor del Renault Mégane R.S.: su dirección 4Control.

Ha sido cuestionada, criticada, casi despreciada, para mí ha sido todo un acierto incluir el sistema 4Control en este coche tan potente y deportivo con dos ruedas motrices.

Las bondades del Renault Mégane R.S. Cup

La facilidad con la que puedes meter un coche en una curva rápida, trazarla, salir de ella y meterlo en la siguiente, fagocitando cada milímetro del asfalto con unas dosis de felicidad en tu cerebro, es tan espídica como el ritmo al que te permite conducir.

La genialidad de su comportamiento (a velocidades inferiores a 60, el tren trasero gira hasta 2,7º al contrario que el delantero, por encima de 60 lo hacen en la misma dirección) permite no bajar nunca el ritmo y apurar saliendo victorioso.

Es un coche con tracción delantera que nunca ofrece la sensación de agarre de uno de tracción integral pero que, gracias al 4Control, ofrece un aporte del eje posterior que no solo se agradece sino que lo hace mucho más efectivo.

Todo eso gracias a un brutal motor que nunca se queda corto y a una caja de cambios tan rápida en modo manual que merece la pena realizar unos ejercicios de sincronización pie izquierdo-mano derecha previos que ayuden a reducir esas décimas que te haría ganar la caja de cambios EDC.

Engranar una marcha tras otra tan rápido como la coordinación entre sus extremidades opuestas te permitan, te aseguro que puede llegar a ser adictivo. Subir y bajar o bajar y subir de marcha, acaba siendo un ejercicio tan repetido que la robótica de la caja automática acaba siendo asumida por el conductor.

Es una delicida de coche. El binomio formado por la suspensión y el chasis tiene un gran aliado en el agarre ofrecido por las Michelín Pilot Sport. La dirección rápida y precisa ejecuta a la perfección las órdenes que el cerebro dirige a las manos y a los pies sabiendo que el motor responderá ipso facto a tus exigencias… quizás, el único pero que le pudiera sacar es el equipo de frenado.

Sin que sea insuficiente, en las frenadas bruscas se me quedó un tanto escaso. Repito, responde bien, frena sin comprometer y siempre está disponible, pero, en caso de pisotón, no clavará, se detendrá pero sin mostrarse mordaz.

En conclusión, la prueba del Renault Mégane R.S. Cup te deja claro que es un coche que enamora desde dentro. Sus virtudes son tan inmensas que podría ser ese coche especial que guardamos en el garaje para su disfrute aunque, por su dureza, no de diario y que, por su precio, desde 30.382 euros, descuentos aplicados o desde 36.237 sin ellos, merece mucho la pena.