Prueba: Opel Mokka-e, así es el SUV eléctrico de Opel

Prueba: Opel Mokka-e, así es el SUV eléctrico de Opel

5 julio, 2021 Desactivado Por Miguel Lorente

Gracias a la toma de contacto que hemos tenido en la que hemos podido hacer una prueba del Opel Mokka-e, conocemos en primera persona a la variante eléctrica del reinventado SUV. 

Hace prácticamente un año que fue presentado, desde entonces hemos pedido, buscado y reclamado subirnos a bordo de uno de los coches del momento. Quizás no esté en la lista de los más vendidos pero el interés que nos suscitaba este modelo, más habiendo conducido el Opel Corsa-e, ha ido in crescendo quizás más aún por la dificultad que ha supuesto conseguir una unidad de test.

Finalmente el día llegó y, aunque en formato “toma de contacto” dinámica, la prueba del Opel Mokka eléctrico ha versado en una breve inspección visual exterior, una experiencia de conducción con un grueso por ciudad y un final saliendo a carreteras interurbanas y vías rápidas para concluir, con un análisis y evaluación de su habitáculo.

Sinceramente, un contacto que nos sirve para sacar conclusiones valiosas sobre este automóvil, sobre su lugar en el catálogo de la marca, en el mercado y su valía, que no precio.

¿Cómo es el Opel Mokka-e por fuera?

No sé por “tu barrio” pero por el nuestro el Opel Mokka, al margen del motor que equipe, es una rara avis. Haberlos haylos pero se ven más Cupra Formentor, por ejemplo, que el SUV de acceso de Opel.

Ahora, respecto del Mokka diésel o gasolina y el eléctrico, poca diferencia hay por no decir ninguna, salvo detalles menores como la presencia o ausencia de escape y el sonido en movimiento, a mecánica tradicional o a electrodoméstico.

Eso sí, tiene una planta y porte más imponente en vivo que en fotos. Es alto, tanto de cintura como de techo y tiene unos paneles que provocan una sensación de robustez de la que adolecía, sin ir más lejos, el anterior Mokka-X.

En cualquier caso, se muestra incisivo en su empeño contra el viento aunque no así de frente, que parece un tanto tosco, todo esto en un mero acercamiento en lo visual, no según sus datos técnicos.

¿Cómo es el Opel Mokka-e por dentro?

Comparándolo con otros SUV eléctricos de marcas generalistas, adolece de lo mismo: le falta un toque de tecnología que justifique su inclusión en la nueva era de la industria. No se sienten como el coche de la nueva era que deberían o dicen ser. De hecho no será la cabina la que justifique la diferencia de precio entre la versión con motor térmico del eléctrico.

Le falta un ambiente, un toque, un empaque que, por ejemplo, exhalan las cabinas de Audi, una marca que ha dejado el listón tan alto que todo lo que sea producido por esta marca hace que parezca un habitáculo con un desfase de una década por detrás, la diferencia también está en el precio, claro está.

Pero, aún así y comparándolo con otros SUV y eléctricos que hemos podido conducir, como el Hyundai Kona eléctrico de primera generación, este Opel Mokka eléctrico es chulo. Permítame la licencia el lector de describirlo así: chulo.

A pesar de ser rematadamente sobrio, es chulo. Incluso, nos atrevemos a decir que mola – sí, con 40 años aún digo mola, porque el habitáculo que hemos disfrutado mola – .

Desde las plazas delanteras, se presenta con un salpicadero que, sin fanfarrias, encandila. Sus plazas delanteras, tras el reglaje, ofrecen una ergonomía cómoda en el acceso y evacuación y uso en marcha pero quizás sean un tanto estrechas de respaldo. Ajustadas al gusto, altura y envergadura de quien escribe (1,80 metros y una talla M-L de camisa), ofrecen una buena visibilidad 360º, y que permiten disfrutar de unos 10 cm de espacio libre, de nuevo, desde el respaldo a rodillas de los ocupantes de los asientos traseros, así como mucho aire libre para los hombros y la cabeza de los mismos y una plaza central real para 5 ocupantes esporádicos y pero más felices siendo un máximo de 4 habituales.

El equipamiento de la unidad de la prueba del Opel Mokka-e conducido era el propio de la configuración tope de gama, el Ultimate (desde 42.100 euros) que presentaba, entre otros, una tapicería con reminiscencias deportivas y en símil de piel que recuerda al Alcantara, pantallas de 12 pulgadas y, entre otras bondades, el excelente sistema de iluminación matricial.

En cualquier caso, el punto más comprometido del Opel Mokka-e es su maletero que da cabida para una maleta de gran volumen y ya. Tiene buen fondo pero la inclinación de los respaldos traseros reduce la capacidad de aumentar el espacio para la carga.

¿Qué tal va el Opel Mokka eléctrico en movimiento?

Primero: mucho mejor de lo que esperaba.

Segundo: mucho mejor que el Opel Corsa-e.

En cuanto al primer punto, la idea preconcebida era que tendría un comportamiento muy SUV y muy Opel: alto, con inercias acuciantes, falto de dinamismo… nada más lejos de la realidad y ya enlazamos con el segundo aspecto.

Como vehículo más cercano a un crossover que a un todocamino, con más de 10 cm de diferencia sobre el Corsa eléctrico pero una arquitectura y el mismo esquema motriz (motor de 136 CV y batería de 46 kWh útiles), la comparación entre hermanos hace prevalecer al “novato” frente al veterano.

Y es que, durante la prueba, el Opel Mokka-e ha sido ágil en ciudad, cómodo de manejar en el devenir del tráfico de la urbe, con una suspensión adecuada para resaltos pero también equilibrada para moverse rápido en vías rápidas donde su altura respecto del suelo le permite, además de una comodidad que le hace un buen coche para el día a día, bueno, lo mismo que en la urbe, un coche agradable de manejar.

Los 3 modos de conducción permiten ajustar la respuesta y entrega de potencia y par del motor, ofreciendo una buena patada en modo Sport cuando uno se incorpora a vías rápidas o adelantamientos, un balance lógico en su configuración normal y un comedido comportamiento en el más conservador, ECO.

Quizás lo menos agradable sea el uso de unas palanquitas incrustadas en el puente central que permiten elegir tanto la actividad del vehículo como el modo de hacerlo. Los selectores de las velocidades y de los modos no son demasiado intuitivos si se pretenden accionar sin mirar dónde y cómo actuar sobre ellos, a pesar de encontrarse ellos solos en una especie de anodina consola entre asientos delanteros.

Conclusión: Opel Mokka-e vs Opel Corsa-e ¿cuál comprar?

A pesar de nuestra confesa reticencia a los SUV, la moda y el mercado manda. Por eso últimamente es más fácil que conduzcamos un todocamino ya no solo que un deportivo de pura cepa sino que un compacto o una berlina al uso.

Pero es que, con las pruebas en la mano, es decir, tras conducir un Opel Corsa-e y hacer la prueba del Opel Mokka-e, el SUV va mejor contando con el mismo motor e, incluso, siendo casi 70 kg más pesado.

Si estuvieramos en la coyuntura de tener que decidirnos entre comprar un Opel Corsa-e o un Mokka-e, quizás ahorraríamos para pagar los cerca de 6.000 euros de diferencia (para las versiones más sencillas pero unos 9.000 si se trata de las versiones Ultimate de ambos modelos) que hay entre un (concepto de) coche que ya no quiere casi nadie y un (estilo) de coche (pero, sobre todo, de vida) que, incluso a los que nos resistimos a caer, gusta, o al menos, más en esta supuesta necesidad de elegir y haríamos de tripas corazón pero pensando en que, en movimiento, va mejor el SUV que el turismo.

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