Prueba: KIA EV6 2022, el coche eléctrico de una nueva era

Prueba: KIA EV6 2022, el coche eléctrico de una nueva era

18 mayo, 2022 Desactivado Por Miguel Lorente

La prueba del KIA EV6 nos ha demostrado que esta marca, al margen de la «obligatoria» electrificación, ha entrado en una nueva fase evolutiva

Por motivos familiares, «soy» usuario de KIA desde la práctica llegada a España como marca oficial. Desde entonces puedo permitirme el lujo de decir que conozco cada etapa o evolución hecha y la que propone la nueva gama de coches eléctricos de KIA, nombrados como simplemente «EV+nº» (Electric Vehicle número X), no deja lugar a dudas que supone avanzar hacia cotas jamás vistas antes.

Un coche sin parangón

Vistas, literal o no ya que, ni en la gama actual de coches de KIA, desde el minusvalorado Stinger GT al a la moda XCeed, pasando por la piedra angular de KIA, el SUV Sportage, todos ellos, que he podido conducir en algún momento durante los últimos años, ninguno de ellos, ni siquiera el más reciente ni el que presente su mejor y más costoso acabado le llega al canto de las llantas al KIA EV6.

El arsenal tecnológico a bordo del KIA EV6 que he conducido para poder juzgar este coche eléctrico de nuevo cuño es uno con acabado GT Line y paquete Premium. Una cabina no tiene mucho que envidiar, al menos en teoría, a los modelos que fabricantes europeos quieren vender como «premium», a la vanguardia tecnológica y, eso sí, algo pero ya no mucho más económicos que lo que antes podría diferenciarse entre coches con mecánicas o prestaciones equivalentes.

Sea como fuere, volviendo a la prueba del KIA EV6, de entrada, su diseño exterior me deja un tanto descuadrado: es raro, peculiar, distópico. De hecho, cuesta hacerse a sus líneas e, incluso resulta más complejo hacerse una idea dependiendo del baño de color del que toque.

La primera unidad que tuve físicamente delante antes del de la prueba del KIA EV6 del que te hablo, fue una en un color oscuro que, sin ser negro, mostraba un color gris marengo el cual mataba las formas y solo permitía ver una enorme mole casi informe debido a la contundencia de la convergencia de sus líneas tangenciales que poco más que permitían más pensar en que se trataba de un ejemplo de típico prototipo de coche de exposición que uno que, tal cual, podría llegar a venderse.

Pero, al llegar al centro donde debía recoger la unidad que nos han cedido para la prueba, un KIA EV6 en color verde como el de la foto anterior se encontraba también dispuesto a ser entregado. Un vistazo rápido me dejaba mejor sabor de boca que aquel sombrío negruzco que poco menos que me había provocado un rechazo al diseño.

Pocos minutos después, me entregarían las llaves de este rojizo tirando a granate que ves en las fotos.

Entonces me cambió el chip y mi opinión del KIA EV6, en cuanto a su aspecto exterior.

Lo que en un primer momento me había parecido un tosco «pseudo-SUV», como crossover lo vende la marca, «mi» EV6 pasó a tomar líneas y formas de compacto de grandes dimensiones.

Eso sí, nada que ver, por ejemplo, con el KIA Ceed o, ni mucho menos, con su primo el Hyundai i30 o a un Volkswagen ID.3, por aquello de buscar lo más parecido entre lo eléctrico y de referencia. Porque el EV6 no tiene nada que ver con los anteriores. Como mucho, me recuerda y, sobre todo en su fotografía lateral, al Jaguar I-Pace, que no deja de ser otra «cosa-rara-que-ni-es-suv-ni-todo-lo-contrario».

Su imagen, sobre todo, sus ópticas delanteras y traseras, está en sintonía con la del nuevo Sportage: líneas cruzadas, aspas salpicadas, voluptuosos e, incluso, musculados paneles dan forma a su carrocería.

El habitáculo y maletero del KIA EV6

Por dentro, la primera impresión al iniciar prueba del KIA EV6 es similar a la que me dio por fuera: no hay KIA que actualmente se le parezca. Ni si quiera el citado KIA Sportage de 2022.

A pesar de que no es una oda ni al lujo ni al elitismo, el repositorio y la esencia de tecnología de nuevo cuño impregnan un habitáculo que es muy espacioso. Tanto que, gracias a su piso plano, las tres plazas traseras permiten un movimiento y libertad para los pies del que se sitúa en la posición central tan óptimo como sus compañeros.

Las butacas delanteras, sin ser ergonómicamente envolventes, son cómodas y efectivas en giros con inercias acusadas. Sujetan lo justo para ir bien e, incluso, dan espacio suficiente como para que ocupantes de anchas espaldas se sientan confortablemente respaldados y para que, el que viaja a la vera de quien conduce, goce de buen espacio para ubicar sus pies y piernas.

Como decía, el ambiente es diferente al de otros KIA, tampoco pretende emular a los «grandes» fabricantes europeos, incluso, hasta los mejora. Exporta carácter propio y se agradece.

Sus acabados, al menos en el KIA EV6 GT Line con paquete Premium que hemos disfrutado, son de muy elevada calidad. Muy armonizados, mejor presentados y excelentemente rematados, repito, sin fanfarrias ni alharacas de por medio. El color negro predomina, jugada clásica ganadora maestra, con tonos grises que rompen pero sin resquebrajar y los pocos lacados presentes van a juego salpicando lo justo y necesario para dar iluminación puntual a una cabina que brilla con luz propia.

El maletero principal del KIA EV6, el posterior, cubica 490 litros en este coche de propulsión y cuenta con otro espacio, en el delantero, de 50. El grande tiene unas formas muy limpias lo que permite alojar bultos como una maleta de gran volumen y en el pequeño se puede meter otro, como una mochila grande o una bolsa de gimnasio no demasiado voluminosa.

Al volante del KIA EV6

Sorprende la posición de conducción del KIA EV6.

Siempre tiendo a hundir el sofá, a situar el respaldo en una posición de unos 95-100 grados (inciso: el asiento de este coche se puede usar casi como cama –ver foto-) y a situarme más bien próximo al volante. Pues encontrada mi postura habitual, me dejaba la sensación de ir conduciendo un monovolumen.

En parte debido a la distancia al suelo y las enormes llantas que calza, de las que daré cuenta después, también por la localización bajo el piso del habitáculo de la batería del KIA EV6, la posición de conducción deja una visión elevada, con un capó que, debido a su curvatura y forma, deja de verse rápidamente y un espacio entre los ojos y el punto de unión entre el cristal delantero y el salpicadero igualmente propio de un vehículo tipo MPV.

De nuevo, al tomar el volante, las pantallas, una tras el citado volante, la otra, en el centro superior del salpicadero, muestran desde sus 12,3 pulgadas, sendas, el nuevo universo tecnológico de KIA mediante  la última evolución del agradable, siempre conectado y efectivo UVO Connect.

Un sistema operativo que funciona realmente bien y que, entre otros, permite tener siempre «bajo el radar» la distancia a los puntos para recargar el KIA EV6 más cercanos, por si fuera necesario.

El coche se enciende mediante al botón de Start/Stop y se anima el ambiente con el encendido de las dos pantallas, como es obvio, silencio en el sistema mecánico, salvo al acelerar que el coche sale silbando.

Entonces se siente un coche con mucho aplomo. Para nada es torpe, al revés, es ágil en giros en movimiento y eficaz en parado, de hecho, gracias al sistema de asistencia de aparcamiento, aunque la intervención anticipada del de frenada es un tanto exagerada cuando se aparca marcha atrás y conviene aprender su nivel de intrusión para aprovechar al máximo el espacio, se puede manejar con soltura en maniobras con poco margen alrededor del coche, facilitado, a su vez, por la vista 360º.

Es cierto que la dirección ofrece un tacto ligeramente «artificial», como si fuera filtrada por un equipo electrónico que adultera la conducción en sí, y es algo dura, sin ser fatigosa, pero es cómoda y eficaz.

Pero el coche se disfruta en movimiento, sobre todo, gracias al buen ambiente que ofrece más que por el sistema motriz, por cierto, en nuestra prueba del KIA EV6, un motor de 229 CV que dirige su poder al eje posterior y que, solo, en modo Sport demuestra su verdadero potencial, incluso, exige, en cierta medida, contener el impulso de la propulsión.

No es deportivo, ni lo pretende, ni siquiera por su poderío enviado al eje posterior, ya que pesa casi 2 toneladas, pero el mapa Sport ayuda en momentos puntuales como salidas a vías rápidas o incorporaciones en intersecciones en vía urbana, ya que, el modo ECO, como es lógico, es por defecto conservador y el Normal está más cerca de el ECO que del Sport.

El KIA EV6 GT Line conducido venía equipado con un interesante y atractivo acabado y estética, en el que, sin duda, destacan unas enormes llantas de 20 pulgadas que calzan unos quizás algo fuera de lugar neumáticos 225/45, una proporción muy vistosa pero no del todo la más acertada para un coche como éste.

Un perfil más alto y unas ruedas de menor diámetro, posiblemente lo harían de rodadura más confortable porque, sin disponer de un tarado especialmente rígido, el conjunto suspensión + ruedas resulta algo duro para los que no estén familiarizados con configuraciones como esta más propia de coches con enfoque deportivo.

Consumo y autonomía del KIA EV6 Long Range RWD

Con todo y esto, he podido rodar algo menos de 300 km, un mayormente, por vía rápida pero por, tiempo, circulando por ciudad, y el consumo eléctrico del KIA EV6 de propulsión trasera se nos ha ido a 15 kWh/100 km lo que supone, incluso, rebajar los 17,4 homologados.

También hay que decir que, durante que lo he probado, el tiempo en Madrid ha sido muy agradable, sin necesidad de usar el climatizador durante la prueba del KIA EV6, a lo sumo, abrir el techo solar en posición inclinada para ventilar relativamente el ambiente del habitáculo mientras lo usaba y, como es mi costumbre en estos coches de nueva era, apagando el sistema de iluminación ambiental porque lo odio.

Como suele ocurrir, a pesar de fijar una autonomía máxima del KIA EV6 Long Range 2WD en 529 km, gracias a combinar una batería de 77 kWh y el citado sistema de propulsión, se me hace difícil pensar en hacer un viaje de largo recorrido con él sin parar para recargar.

No, al menos de tirón en vía interurbana y donde sea muy escasa la posibilidad de regenerar electricidad: igual que en ciudad o por una carretera de montaña es más fácil recuperar autonomía, de hecho resulta muy fácil recorrer kilómetros por la ciudad y acabar el trayecto con un balance 0 del consumo de energía (por ejemplo, para llevar a los niños al cole o ir al súper a cargar el maletero con la compra semanal) mientras que en vía extraurbana, en el trayecto más lejano que hicimos, pudimos comprobar cómo la autonomía caía irremediablemente hasta no poder dar más allá de unos 350 km sin recargar.

Eso sí, gracias a disponer de una opción de carga ultra rápida de 800 voltios, se me antoja factible hacer un viaje relativamente largo programando una parada obligatoria para recargar pilas, literalmente, tanto pasajeros como vehículo, ocupando los teóricos 18 minutos que pasa del 10 al 80% de almacenamiento.

Uno de los puntos fuertes de la conducción en ciudad del KIA EV6 que más he disfrutado ha sido su sistema de recuperación energética: gracias a las levas tras el volante, es posible, siempre y cuando no sea peligroso, frenar con ellas y, a la vez, recuperar autonomía.

Además, es posible configurar un mapa más orientado a implementar la regeneración o menos desde el panel de control del coche.

Conclusión y opinión sobre el KIA EV6

En general, mi valoración sobre el KIA EV6 se me va hacia los extremos. Me produce cierta bipolaridad o enfrentamiento emocional.

Por un lado, el EV6 es una pasada tecnológica. Más si se mira al catálogo de KIA. Es un coche que bien merece la pena como habitual y familiar, que se disfruta y que convence, si no se atiende al precio.

Pero claro, ahora vamos al contrapunto, lo que cuesta. El precio del KIA EV6 como el que he probado se va a 53.100 euros, sin ayudas ni promociones.

Ya cada vez me tiro menos de los pelos pensando en el precio de los coches electrificados y que al hacer el equivalente de pesetas a euros, cosas de viejunos como quien suscribe, casi se va a los 10 millones de pelas, y que por menos, no hace tanto tiempo, tenías un pepino.

Pero no puedo evitar en pensarlo. Que son más de 50.000 euros. Es un coste muy elevado, sobre todo, para alguien que quiera meterse en la electromovilidad con su primer coche eléctrico.

Ahora, que teniendo en cuenta el precio actual de los coches eléctricos, incluso de algunos inferiores en cuanto a equipamiento, prestaciones y, sobre todo, sensaciones, tampoco es mucho más caro, pues ni tan mal. Se puede hasta justificar, sobre todo, en base a su repertorio tecnológico.

Sea como fuere, como resumen de la prueba del KIA EV6, el coche me ha gustado y mucho y, si tuviera que ponerle nota, le pondría un 7,5 aunque le daría un 8,5 porque si tuviera un precio más bajo, pero la pela es la pela…

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