Prueba: Subaru Impreza ecoHybrid, el primero que puede circular sin consumir gasolina

Prueba: Subaru Impreza ecoHybrid, el primero que puede circular sin consumir gasolina

10 marzo, 2022 Desactivado Por Redacción Divex Motor

Realizamos la prueba del Subaru Impreza ecoHybrid, el primer Impreza híbrido que puede, incluso, circular en modo eléctrico 100 por 100 sin recurrir al consumo de gasolina 

¿Cómo es el aspecto del Subaru Impreza híbrido?

El test, o la prueba del Subaru Impreza ecoHybrid que hemos tenido entre manos estos días, nos deja el recuerdo de haber tenido un coche con una estampa de sobra conocida, de hecho, a pesar del refresco de mitad de ciclo de vida comercial, ya se encuentra al final de su fase comercial.

Con una imagen conocida y refinada desde 2015 hasta esta última versión que pone cierre, este modelo ya solo se venden en España en carrocería 5 puertas. Un diseño que llegó en 2008 para romper los esquemas mentales de los fans de la marca con aquel hatchback (el Subaru Impreza «huevo») y del que ahora es la única carrocería disponible, olvidándose, salvo en el WRX STI de la variante sedán.

Sea como fuere, sus proporciones son las habituales entre los compactos japoneses: mide 4.475 mm de largo por 1.775 de ancho y 1.515 de alto, con una batalla relativamente generosa de 2.670 mm que se traduce en un interior bastante espacioso para 4 ocupantes adultos. Una imagen, sin duda, que pasa desapercibida y perfectamente camuflada entre otros rivales directos como podría ser el nuevo BMW Serie 1, el Hyundai i30 o el exhausto Lexus CT.

¿Cómo es el interior del Impreza híbrido?

El puesto de conducción del Subaru Impreza híbrido es un tanto elevado incluso llevando el asiento en la posición más hundida posible, de hecho, recuerda bastante en cuanto a vista y anclaje a bordo de un crossover, por ejemplo y sin ir muy lejos del concesionario, muy muy pareja a la de su hermano, el Subaru XV, y no es de extrañar debido a su enlazamiento genético, que, llegado el punto, es incluso más ágil que el Impreza.

Sentados frente a un volante, que se enmarca en el conjunto a la perfección, el sabor que nos deja la prueba del Subaru Impreza ecoHybrid es que este coche, a pesar del tiempo, cuenta con un salpicadero cuya configuración y apariencia aún sigue estando en liza, salvo por el cuadro de instrumentación que, a pesar de su pantalla entre esferas, ya acusa cierto desfase.

Lo que resulta difícil de justificar ya es la instalación de un sistema de información y entretenimiento tan poco elaborado y agraciado como el StarLink, uno que resulta poco útil, más allá que para poner la radio, salvo si se empareja con un teléfono inteligente del que depender.

Lo mismo que sucede con otros detalles como son los botones del propio volante que, a pesar de ser prácticos, a la vez se ven toscos, la iluminación interior (cuyo punto entre los asientos delanteros y traseros es exactamente igual que la de nuestro WRX STI de 2011, ahí es nada) a base de plafones con bombillas tradicionales o el retrovisor interior, cuyo ajuste a la luminosidad sigue siendo la tradicional palanca de inclinación.

Ahora, si del retrovisor hablamos, nos fijamos que alrededor del espejo se esconde el «mago» y uno de los puntos fuertes de Subaru en los últimos años, sin duda, y una mejora tecnológica sublime gracias al paquete de dispositivos de confort y seguridad EyeSight, «el ojo que todo lo ve» y que tanto bien hace.

Lejos de ser un lastre, afortunadamente y gracias a la casi obsesiva tendencia de este constructor por mantenerse siempre uno o dos pasos por detrás de otros compatriotas y, a la vez, contrariamente a la tendencia actual, el coche mantiene los mandos físicos para manejar aspectos como la climatización, la radio, ajustes de la conducción, etc. Bien por el Subaru Impreza HEV que aún se puede considerar del mundo analógico de la automoción a pesar de su esquema motriz.

Los asientos son anchos, cómodos, confortables en general pero sujetan poco, con lo que el concepto de «deportividad» que históricamente ha ido siempre unido al propio del «Subaru Impreza» como icono de rallyes, en este coche queda relegado a un segundo o incluso tercer plano, dando una idea de vehículo para moverse por la ciudad ayudado, sobre todo, por su motorización híbrida.

En cualquier caso, hemos comprobado que el confort y la habitabilidad del Subaru Impreza 5 puertas para 4 ocupantes es más que correcta. Es un coche que resulta espacioso para, sobre todo, el acompañante de la plaza delantera y que goza de mucho espacio para las rodillas de los pasajeros de la banqueta trasera (cuando los asientos delanteros quedan fijos para un ocupante de una altura de 1,80), espacio más que suficiente para hombros y cabeza y con una plaza en medio de estas personas justa para otra más, siempre y cuando se trate de un trayecto no demasiado largo.

También hemos podido instalar con facilidad dos sillas infantiles, la disposición y ubicación del sistema IsoFix junto con el espacio de las plazas posteriores permite acoplar y desacoplar en poco tiempo y sin demasiadas complicaciones estos sistemas de retención infantil.

Ahora, mientras que para los ocupantes de este coche, el espacio es adecuado y confortable, el maletero del Subaru Impreza híbrido es, sin duda, uno de sus aspectos más comprometidos y/o comprometedores.

El espacio de carga cubica 340 litros, relativamente bien dispuestos, cierto, pero, como se ve en la foto, más que justo para las rutinas de una familia pero insuficiente, a todas luces, si esa familia estándar de, pongamos, 4 viaja con los bultos que habitualmente se traslada, por ejemplo, en estancias vacacionales.

Comparada con la variante que antes se vendía y que carecía del sistema híbrido, el cual es responsable de la reducción del espacio de carga, el maletero del Impreza de 5 puertas es pequeño. Pero lo es más comparado con el de, por ejemplo, el Toyota Corolla 125H con 361 litros o el SEAT León eTSI con 480 o el Ford Focus 1.0 EcoBoost MHEV de 392.

¿Qué tal se conduce el Impreza EcoHybrid?

El motor del Subaru Impreza híbrido es el bloque de 4 cilindros en posición tradicional bóxer y una cilindrada de casi 2 litros que, junto con un motor eléctrico de 16,7 cv, dispone de 167 CV en total, un propulsor de apoyo que trabaja, sobre todo, para moverse por ciudad y cuando se deja «caer» el coche soltando el acelerador y que apoya en velocidades constantes y no muy elevadas en vías extraurbanas.

Se trata de un propulsor rumoroso cuando empieza a subir el cuentarrevoluciones, ya que la caja de cambios de tipo CVT, el único disponible, hace que suba la aguja pero su funcionamiento no es ni rápido; ni potente. Es más, a veces, es demasiado perezoso al inicio de la marcha, sobre todo, en población.

Es cierto que si uno decide tomar la gestión de las velocidades situando la palanca del cambio en la M-D, utilizando las pequeñas y pegadas levas tras del volante, el coche sigue sin resultar especialmente ágil en la entrega de potencia pero, en contrapunto, puede mantenerse un régimen más alto que el que permitiría el sistema en modo 100 por 100 autónomo lo cual permite estirar más la aceleración y reducir algo la transición entre relaciones.

Un Subaru que puede circular en modo eléctrico, por poco, pero puede

En cuanto al motor eléctrico del sistema híbrido de Subaru, este se activa para ser utilizado con frecuencia en entorno urbano y en momentos puntuales como aporte de potencia supletoria en vías extraurbanas.

Respecto a la conducción en modo eléctrico como hemos podido hacer a lo largo de la prueba del Subaru Impreza híbrido, es relativamente fácil, una vez que se familiariza con el sistema, circular voluntariamente en EV a pesar de no ofrecer la posibilidad de elegir entre el motor de gasolina o el eléctrico.

Vídeo: prueba del Subaru Impreza ecoHybrid en modo EV

Por otro lado, no deja de ser un tanto desconcertante un hecho que se repitió en diferentes ocasiones. Y es que, al aparcar este Subaru Impreza en modo eléctrico y con energía suficiente en el acumulador, al hacer el recorrido de la palanca entre la R (de la marcha atrás) a la P (de estacionamiento) después de haber activado el freno de mano eléctrico, mediante el correspondiente botón, el motor térmico se arrancó sin aparente necesidad, obligando a apagarlo manualmente mediante el pulsador del Star/Stop.

Aprovechamos el tema del estacionamiento para remarcar que, dado que el Urban es el único grado de equipamiento del Subaru Impreza, a pesar de que cuenta con la ayuda de una cámara de marcha atrás de una muy buena resolución y una gran calidad de proyección en la pantalla multimedia, este coche carece de sensores de aparcamiento. Hecho que no deja de resultar un tanto extraño para el precio y, sobre todo, un momento en que ya casi uno tiene que acostumbrarse a aparcar mirando la cámara mientras espera los pitidos de aviso de los sensores de aparcamiento.

Ahora, en los más de 500 km recorridos, en los que cerca del 60 por ciento han sido en vías extraurbanas y el resto en población, extrayendo al máximo el potencial del sistema eléctrico, la media de consumo de gasolina ha sido de 7,3 llegando a conseguir circunstancialmente un mínimo gasto, a velocidad constante de 90 km/h en una vía con la misma máxima, en llano y en condiciones favorables, de 3,9.

Conclusión de la prueba del Subaru Impreza ecoHybrid

Para poder enjuiciar finalmente y globalmente este coche, debemos partir de la base de que la unidad que hemos conducido en esta prueba del Subaru Impreza ecoHybrid, según el configurador, tiene un PVP desde 31.150, más 650 € de la pintura, y que el citado Urban es el único acabado en que se vende este modelo

Opinión: ¿merece la pena comprar un Subaru Impreza híbrido?

Quien piense en comprar el Subaru Impreza HEV debe tener claro ciertos aspectos. Sin ir más lejos que debe ser alguien que conozca la marca, sus pros y sus contras.

Por ejemplo, que disfrute de la combinación motor boxer + tracción integral y simétrica permanente pero que, a la vez, sea capaz de vivir con una transmisión CVT y un gasto de gasolina alejado de lo que ahora mismo se entiende como políticamente sostenible, moderado o contenido.

Dicho lo cual, la idea que sacamos tras realizar la prueba del Subaru Impreza ecoHybrid es que este podría ser un buen coche de diario para los seguidores de Subaru, de aquellos que busquen un Subaru híbrido práctico para ciudad y útil en desplazamientos en media distancia, cómodo en general.

Esto no quiere decir, en absoluto, que se trate de un coche solo para subaristas, no, pero desde luego que Subaru es una marca de culto, una de esas cuyos clientes son fieles y que rara vez llegan a ella sin conocer sus estándares y que alternativas, también japonesas como el Mazda3 híbrido ligero que hemos probado, le pondrían las cosas muy complicadas.

Pero sobre todo se trata de un Subaru con etiqueta Eco con el que poder circular en zonas de bajas emisiones sin tener que preocuparse por las dichosas áreas de exclusión.

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