Prueba Mazda 6e RWD AT Takumi Plus
4 noviembre, 2026En la prueba del Mazda 6e nos ponemos al volante de un coche aséptico… y te contamos por qué
Hace ya más de un año que se comercializó el Mazda 6e, la propuesta en el grupo de berlinas eléctricas que viene a añadirse al catálogo de coches eléctricos de Mazda. Finalmente la oportunidad ha llegado y por fin he podido conocer de primera mano un coche que me presentaba mucha curiosidad.

Básicamente, porque es rara avis, un coche que en muy pocas ocasiones me he encontrado el la vía pública con lo cual mi idea sobre él prácticamente partía de cero.
Una de las cosas que más me ha sorprendido de él ha sido al hacer el «360» habitual que hago cuando recojo un coche de prensa y, en este caso, me refiero a que es más grande de lo que pensaba.
A partir de sus casi 5 metros de largo (4,91 metros, para ser concretos), la longitud de este coche hace que incluso a veces sea difícil encontrar aparcamiento del envía pública, ya que es muy largo.
También la altura es mayor de lo que pensaba (1,49 m), sobre todo de la línea de la cintura. Además, el «arco» que se forma desde el pilar A al C, a partir de carrocería de tipo fastback, le supone una fotografía lateral elongada.

Una silueta propia de las de nuevo cuño, no tan acusadas o desconcertantes como el Ford Capri, rival directo y que también hemos probado, pero sí más cercana a las del Peugeot 408, por ser más afilada que la del Ford.
De hecho, la del Mazda es aún más filosa cuando uno se pone de frente a esos ojos ceñidos, sonrisa y expresión de fría complacencia que se puede encontrar en el rostro de un sensei japonés centrado en su tarea.

En cuanto a la zaga, el interés debería presidir en un alerón desplegable tanto a voluntad, mediante el accionamiento voluntario del conductor, como automático, a partir de una cierta velocidad.
Pero no, en realidad, lo que más se ve es el logotipo de la marca ya que en la imagen trasera más bien tirando a sobria, por no decir insulsa, no hay elementos visuales a destacas, como si quisiera pasar desapercibido.

Habitabilidad y confort del Mazda 6e.
Acostumbrado a disfrutar de cada uno de los modelos de la marca, habitualmente en su grado de mayor lujo, el de la prueba del Mazda 6e que lees también equipa el mayor grado en cuando a equipamiento, el que corresponde al Takumi Plus, hay algo que me descuadra: todo parece como siempre, pero se siente distinto.

Aquí me sucede algo similar a lo que me ocurrió durante la prueba del Mazda 2… y por un motivo parecido: estos coches, en el fondo, no son Mazdas-Mazdas.
Aunque ya pude comprobar en el nuevo Mazda CX-5 de 2026 que la firma había dado un paso hacia delante en cuanto a la renovación tecnológica de, sobre todo, sus sistemas de info-entretenimiento, también el Mazda 6e acoge elementos de nuevo cuño como es la gran pantalla central y un cuadro de instrumentos totalmente digitalizado.

Sobre todo lo que más llama la atención es la pantalla central comparada con las de anterior generación, estrecha y coronando el salpicadero, ahora sujeta a él en, más o menos, todo el centro y, para mí, con un tamaño y unas dimensiones bastante comedidas para lo que vemos últimamente en los coches nuevo que se han convertido en tabletas con ruedas. Eso sí, la interfaz, es como (casi) todas las demás.

Otra novedad que me llama la atención en este nuevo Mazda6e es que dentro de los reposacabezas del asiento del conductor, creo que por primera vez, se instala un altavoz por el que se dan las instrucciones del navegador o se oye al interlocutor de la llamada en curso.
Unos asientos delanteros cómodos y señoriales que tienen sistema de ventilación y calefacción, pero no disponen de un sistema de masaje o de confort que sí hay en otros rivales.
Otra cosa que sí tiene y que últimamente empieza a ofrecerse como si fuera ya lo más normal del mundo dormir en el coche, es una configuración de descanso que reclina lo asientos para poder descansar con mayor disfrute.

Respecto de los asientos traseros son muy amplios, la distancia para los pasajeros de la fila de atrás, sobre todo de rodillas al respaldo, es sensacional. Se va detrás muy bien, hay muchísimo espacio, incluso la distancia al techo es bastante considerable.
Eso sí si yo estuviera pensando en comprar un Mazda 6e no encargaría uno con techo acristalado. Lo primero porque el cristal en sí permite ya la penetración de los rayos solares en el habitáculo que se bloquea, y este es el segundo motivo por el que no elegiría una cúpula de cristal es por la cortinilla, o mejor dicho, por las dos cortinillas que se pueden correr y descorrer, pero aún cerradas dejan pasar el calor.
De hecho, cuando vas conduciendo al mediodía vas notando que se te calienta la testa de igual forma que cuando sales con todo el Lorenzo cayendo en la perpendicular sobre tu gorra, sientes que te protege la cabeza, pero en el fondo te pasa todo el calor. En ambos casos, es una sensación muy incómoda, la verdad, a mí no me gusta nada.
Por lo demás, el ambiente es de porte refulgente. Es limpio, lustroso, elegante, sobrio… es una mezcla deliciosa. Aunque no se siente del todo como Mazda…
Finalizando con el análisis del habitáculo del Mazda 6e, toca hablar de la bodega de carga.
La teoría dice que el maletero del Mazda6 cubica 336 litros, una cantidad realmente baja para una berlina eléctrica de inspiración o aspiración hacia el uso familiar. También te digo que, después de haberlo usado a diario, esa cantidad se transforma en un espacio más que correcto para un coche familiar de todo uso.
Me refiero a que, si bien es cierto que no me he ido de viaje de vacaciones con él, me puedo hacer a la idea de verlo lleno con una maleta de familia o un par medianas, o posiblemente, hasta 4 de cabina.

Como te digo, me parece lo suficientemente grande como para albergar el despliegue de archiperres vacacionales propia de una familia con cuatro integrantes.
La conducción del Mazda 6e
La conducción de este coche me ha dejado descolocado, básicamente porque no parece un Mazda. Y no tiene nada que ver que sea eléctrico. Es que no lo sientes como un Mazda… Me explico.

En entornos urbanos, resulta muy grande y poco ágil. Si estás pensando en comprar un Mazda 6e para sobrevivir al día a día en la ciudad, es muy grande, tanto porque, por sus dimensiones, por lo que te decía aparcarlo, pero no es solo en cuanto al tema de su tamaño, es en cuanto a su movilidad durante estas acciones donde resulta diferente.
Ya en marcha en la metrópolis, al ser un coche de tracción propulsión trasera, su forma de manejarse exige una conducción diferente a lo que viene siendo la motricidad general de Mazda, que salvo el MX-5, es, o bien delantera, o bien total.

Ya en carreteras fuera de población, la teoría te dice que un coche de motricidad trasera que se beneficia de un centro de gravedad bajo por la ubicación del acumulador de batería en la cuna del chasis debería promover unas sensaciones deportivas…
Pues es cierto que agarra muy bien que curva progresiva (tanto de dirección como de velocidad) pero transmite una una adherencia, cómo decirlo, un tacto artificial. No, no es ese efecto lapa que hace que un coche de propulsión la combinación de la arquitectura y la motricidad den lugar a coches divertidos… No, porque ni lo es, pero es que tampoco lo fomenta. Es una motricidad anodina.

No es un coche aburrido, pero tampoco es emocionante. Ni siquiera cuando se le exige exprimir y entregar el par del motor.
Otra cosa que no me ha gustado del Mazda 6e es que, aunque solo tiene tres modos de conducción, solo dos son programados, el tercero es un personalizado y personalizables, es decir tú lo configuras al gusto para que la respuesta sea más acorde a lo que esperas… Pero ni aún con esas el coche parece mostrarse como yo esperaría que haría.
No quiero extenderme más en cuanto a mi opinión sobre el Mazda 6 eléctrico en el ámbito de su conducción, porque el resumen es que no es un coche neutro: es un automóvil insulso. Siempre que me encuentro con coches así quiero dejar explicado que eso no es malo, simplemente a mí me gustan los coches que me transmiten algo emotivo, en este caso, no.

Es un coche muy correcto para quien quiera un coche eléctrico para ir de A a B confortablemente, sin complicaciones, en un ambiente de cierto abolengo.
De hecho, es un coche de los que se disfruta cuando uno quiere tranquilidad, ya que, a tenor de la en la autonomía del Mazda 6e, se puede rodar en urbano, que es donde más disfruto los coches eléctricos, casi olvidándote de recargar, en parte gracias a contar con una batería de 78 kWh y hasta 560 km, ambos teóricos.

En carretera ya es otro tema. Como suele suceder, estos coches sufren y padecen las velocidades elevadas y constantes y más si se hace con el sistema de climatización.
En la prueba del Mazda 6e que lees, con un recorrido total que bien habrá supuesto rodar con él en urbano un 40% y el resto entre interurbano (40) y en vías rápidas (el resto), el consumo de electricidad del Mazda 6 eléctrico de la cesión ha quedado en una cantidad inferior a 14 kilovatios.

Nota: aunque el kilometraje final que aparece en la foto no llegue a 100, la imagen está tomada en el momento de la devolución, anteriormente hubo un reseteo involuntario desde su recogida y con algo más de 200 ya recorridos con una media de 13,8.
Una marca bastante ajustada para un coche tan pesado (2.090 kg, en vacío) y con unas características motrices como las que tiene: 258 CV de potencia y 290 Nm de par motor.
Valoración y opinión sobre el Mazda 6e
A modo de conclusión rápida te diré que es es un coche que aunque me ha gustado, moderadamente me ha gustado, sin alharacas, ni vehemencias, ni siquiera pasión, sencillamente, está bien, en general.
En particular lo que más me ha gustado del Mazda 6e es su habitáculo, lujoso, lustroso y luminoso. Muy señorial, distinguido y estiloso. Confortable, acogedor y sugerente.

Lo que menos, lo que recientemente te decía: conducirlo en distancias próximas o alejadas, ya que invita al sopor.
Con todo y esto, me parece un coche razonable en cuanto a su relación calidad-precio. Según el configurador, el precio del Mazda 6e Takumi Plus se va hasta los 46.375 euros, una cantidad coherente en cuanto al producto que se vende y competitiva si tenemos en cuenta el precio de los posibles rivales de este coche.
Por ejemplo, los ya citados al inicio, pero, más directamente enfrentado con otros coches eléctricos chinos como puede ser el BYD Seal que hemos probado en todas sus configuraciones motrices, o el Polestar 3, que también ha pasado por nuestra sección de pruebas.









